Calor extremo: un reto creciente para la salud pública y la planificación
Un informe elaborado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en colaboración con DKV, examina las tendencias climáticas en España hasta 2050 y analiza cómo las olas de calor afectan a la salud, al sistema sanitario y a sectores económicos altamente expuestos. El documento subraya que los episodios de calor extremo ya incrementan la morbilidad y la mortalidad, y que sus efectos inciden de forma desigual, agravando la brecha social.
Los autores recuerdan que los umbrales a partir de los cuales una temperatura supone un riesgo no son universales: dependen de la climatología local y del grado de aclimatación de la población. Como ejemplo ilustrativo, una máxima de 36 ºC puede constituir una ola de calor en el norte de España, mientras que en ciudades del sur ese mismo valor podría mantenerse durante semanas sin considerarse extraordinario.
- Factores de vulnerabilidad: clima de base cálido y semiárido, elevada variabilidad natural y una población envejecida.
- Sectores expuestos: turismo, agricultura y construcción, todos con alta exposición al calor.
- Noche tropical: el aumento de las temperaturas mínimas nocturnas es un elemento clave y frecuentemente subestimado.
"Comprender qué nos dicen los modelos climáticos sobre la evolución futura de las olas de calor en nuestro país es, por tanto, una prioridad para cualquier ejercicio serio de planificación sanitaria y social"
El informe incide en las consecuencias prácticas de noches más cálidas: cuando las temperaturas mínimas no descienden lo suficiente, disminuye la capacidad de recuperación fisiológica durante el descanso y aumenta el riesgo de agravamiento de patologías crónicas, especialmente en colectivos vulnerables. Además, las noches tropicales urbanas están proyectadas como uno de los impactos más notables del cambio climático en el sur de Europa.
En términos de planificación, los autores reclaman que las autoridades diseñen estrategias regionalizadas: los umbrales de peligro y las medidas preventivas deben adaptarse a la realidad climática y sociodemográfica de cada territorio. El informe advierte también sobre la presión adicional que el calor extremo ejercerá sobre el sistema sanitario, que deberá afrontar tanto un incremento de urgencias relacionadas con el calor como efectos indirectos sobre la salud mental y la capacidad de cuidados.
Finalmente, el documento apunta a la necesidad de combinar mitigación y adaptación: reducir emisiones para limitar el calentamiento futuro y, al mismo tiempo, implementar intervenciones que protejan a los más expuestos. Entre estas actuaciones destacan la vigilancia epidemiológica específica para olas de calor, planes de actuación en centros sanitarios y escolares, y medidas de protección para trabajadores en sectores al aire libre.
| Área | Impactos citados |
|---|---|
| Salud pública | Mayor morbilidad y mortalidad; presión sobre urgencias |
| Sociedad | Brecha de desigualdad ampliada; efectos en poblaciones no aclimatadas |
| Economía | Riesgo para turismo, agricultura y construcción |
El estudio establece que la preparación y la respuesta deben contemplar la heterogeneidad territorial: lo que protege a una comunidad puede no ser suficiente en otra. En ese sentido, la recomendación principal es urgente y doble: anticipar la adaptación a corto y medio plazo y mantener políticas de reducción de emisiones para limitar escenarios más extremos en las próximas décadas.
La evidencia compilada por ISGlobal y DKV pretende servir como base para decisiones políticas y sanitarias, orientadas a minimizar los efectos del calor extremo en la salud colectiva y a proteger a quienes resultan más vulnerables frente a un clima que, según las proyecciones, seguirá siendo más cálido y variable.