Un oficio transmitido de generación en generación
En el corazón de Tierra de Campos el aroma del pan recién hecho sigue siendo una seña de identidad y en Paredes de Nava ese olor está ligado a la Panadería-Pastelería Berruguete. El obrador abrió en 1942 y desde entonces la actividad ha pasado por cinco generaciones, manteniendo la continuidad de un oficio que forma parte del patrimonio culinario local.
La familia al frente del negocio apunta que la tradición panadera viene incluso de antes de la apertura oficial del local, un dato que apunta a raíces profundas en la comarca. Hoy dirige el negocio Víctor Melendre Martín junto a su mujer, Mari Carmen, quienes asumieron la responsabilidad hace quince años tras el paso de sus progenitores.
Mudanza y modernización sin perder la esencia
Hace apenas unos años el obrador y la tienda, situados históricamente en el centro del municipio, se trasladaron al polígono industrial para disponer de más espacio y mejores instalaciones; el despacho comercial se mantiene en la plaza. El movimiento buscó adecuar la producción a las necesidades actuales sin alterar las recetas tradicionales que han definido la oferta durante más de ocho décadas.
Artesanía frente a industrialización
El rasgo diferencial del establecimiento es el respeto por procesos manuales en productos que, según los responsables, no admiten la dureza térmica o mecánica de la producción mecanizada. La apuesta por la materia prima y por técnicas que siguen siendo manuales en determinados productos explica la fidelidad de clientes y la pervivencia del negocio.
“Hacemos el mismo pan y los mismos dulces que se hacían hace 100 años, de la misma forma”,
dice Víctor, frase que sintetiza la voluntad de conservación del método tradicional frente a la presión de la modernización.
- Generaciones: cinco familias han pasado por el oficio en la saga Berruguete.
- Trayectoria: actividad continua desde 1942.
- Ubicación: despacho en la plaza del municipio; obrador en el polígono industrial.
| Año | Hecho |
|---|---|
| 1942 | Apertura del primer local |
| Hace 15 años | Víctor asume la dirección del negocio |
| Hace 5 años | Traslado del obrador al polígono |
Para los habitantes de Paredes de Nava y de la comarca, Berruguete no es solo una panadería: es una referencia en la memoria gustativa colectiva y un ejemplo de cómo un negocio local puede adaptarse sin renunciar a su identidad. La preservación de técnicas y recetas no solo mantiene la oferta tradicional, también aporta valor añadido al territorio en un contexto donde la producción alimentaria tiende a la homogeneización.
La experiencia de la panadería ofrece además una enseñanza práctica para quien piensa en la viabilidad de empresas artesanales en zonas rurales: modernizar instalaciones y organización productiva puede coexistir con la defensa de procesos manuales y materia prima de calidad, y así garantizar tanto la supervivencia económica como la transmisión cultural del oficio.