Un legado de casi medio siglo en riesgo para el comercio de barrio
La Pastelería Ramflor, uno de los negocios más reconocibles del comercio tradicional de Logroño, ha anunciado que su actual propietario, David Nicolás, se ve forzado a buscar un traspaso del obrador a causa de una enfermedad. La decisión amenaza con interrumpir la continuidad de una actividad iniciada en 1979 que, tras varios cambios, funciona desde hace décadas en la calle Huesca.
Familia y vecinos identifican a Ramflor como un ejemplo del oficio artesano ligado al producto local: desde 2022, con la jubilación de su madre, David había orientado la producción hacia ingredientes de proximidad y una propuesta de pastelería más saludable. Según los datos facilitados, la reducción de azúcar en semifríos alcanza un 12% desde que asumió la dirección y la bajada anual en sus creaciones ha sido de entre un 3 y un 4% de forma gradual.
“Los pistachos, por ejemplo, ya no los compramos fuera, los compramos en España y las fresas, en La Rioja.”
El cierre o la transmisión de este establecimiento no depende de clientela —el local mantiene demanda— sino de la imposibilidad física de su responsable para continuar al frente del obrador. Esa circunstancia plantea varias preguntas para el vecindario sobre el futuro del kilómetro cero en la elaboración de productos artesanos y la preservación del calor del comercio de proximidad en la ciudad.
Contexto histórico y económico
| Acontecimiento | Año |
|---|---|
| Apertura en calle Pérez Galdós con Chile | 1979 |
| Traslado del obrador a la calle Huesca | 1986 |
| Cierre de uno de sus dos locales por la crisis | 2010 |
| David asume la dirección tras jubilación de su madre | 2022 |
| Actual búsqueda de traspaso por enfermedad del propietario | 2026 |
En más de cuatro décadas, Ramflor no solo ha sido punto de venta, sino también espacio de formación y de innovación en producto. El giro hacia ingredientes nacionales y la apuesta por reducir el azúcar responden a cambios de demanda y a iniciativas de sostenibilidad alimentaria que han marcado parte de la oferta local.
Consecuencias para los vecinos y el barrio
- Riesgo de pérdida de un referente de pastelería artesanal y de producto de proximidad en Logroño.
- Posible desaparición de puestos de trabajo vinculados al obrador si el traspaso no preserva la actividad.
- Pérdida cultural: enseñanza y formación que Ramflor ha ofrecido como oficio tradicional.
Los responsables actuales han expresado su deseo de que el traspaso mantenga la marca Ramflor y su vinculación con proveedores locales. La búsqueda de relevo es, por tanto, también una búsqueda de continuidad del modelo productivo y del servicio al barrio.
Para los logroñeses, la situación supone un recordatorio de la fragilidad del comercio tradicional frente a contingencias personales y de la importancia de medidas que faciliten la continuidad de negocios familiares que combinan oficio, innovación y vínculo con el territorio.