El pueblo de Milagros pide ayuda para mantener su cita cultural estival
Milagros, municipio de la Ribera del Duero con poco más de 400 habitantes en temporada alta (y alrededor de 250 en invierno), ha lanzado una llamada pública para evitar la desaparición de su tradicional Verano Cultural, que este año cumple 39 ediciones. La organización, la Asociación Cultural Milcampos, advierte de la falta de efectivos y del relevo generacional como principales dificultades para mantener el programa.
El festival surgió hace casi cuatro décadas por el impulso del médico Vicente Gómez y del profesor Bernardo Llorente. Desde entonces se ha consolidado como una de las propuestas culturales de referencia de la comarca, con actividades que atraen tanto a vecinos como a visitantes y que contribuyen a la vida social y económica del municipio.
"Tenemos uno de los mejores veranos culturales de la zona y todos sabemos la vida que da al pueblo porque, sin el Verano Cultural, muchos se irían a la playa. Pero en la organización somos 30 personas. No damos abasto"
Susana Lanzas, presidenta de la asociación, subraya la doble presión que afrontan: por un lado, la jubilación de figuras clave —citadas como Paco y Frutos— que se responsabilizaban de la paellada y de la fiesta del marrano; por otro, la desaparición de los grupos de quintos que, hasta ahora, garantizaban el trabajo imprescindible en la logística y la gestión de eventos.
En el testimonio recogido figura además un ejemplo de relevo: José Miguel de Miguel, un vecino de 30 años que ha aprendido de Paco y Frutos y se ofrece para asumir tareas complicadas como la preparación de la paella para 400 personas, que exige 80 kilos de arroz repartidos en cuatro paelleras y una logística que comienza a primera hora de la mañana. Sin embargo, José Miguel reconoce que necesita más manos para mantener el formato tradicional y la calidad de las actividades.
- Riesgo de pérdida de un evento con casi cuatro décadas de trayectoria.
- Necesidad de voluntariado y relevo generacional para la organización.
- Impacto social y económico local ligado a la celebración veraniega.
El futuro inmediato del Verano Cultural dependerá de la capacidad del pueblo para incorporar nuevos voluntarios y equipos que asuman tareas concretas (organización de comidas populares, logística de espectáculos, montaje y limpieza). Desde la asociación se hace un llamamiento explícito a vecinos, antiguos participantes y visitantes habituales para que ofrezcan su colaboración y permitan que la programación se mantenga intacta en próximas ediciones.
La pérdida de este ciclo no solo supondría la desaparición de unas jornadas de ocio y cultura, sino la merma de un tejido asociativo que, según sus impulsoras, da vida al municipio en un periodo del año en que la población crece y la actividad se intensifica. Mantener el Verano Cultural es, en palabras de la organización, «defender la España rural» y preservar tradiciones que conectan distintas generaciones.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Habitantes (verano) | ~400 |
| Habitantes (invierno) | ~250 |
| Ediciones del Verano Cultural | 39 |
| Voluntarios en la organización | 30 (aprox.) |