Presión sostenida sobre los recursos de acogida
La Ciudad Autónoma de Ceuta sigue soportando una presión extraordinaria en su red de protección a menores migrantes no acompañados. Según los datos facilitados por el Gobierno ceutí a EFE, actualmente hay 182 menores acogidos, frente a una capacidad ordinaria cifrada en 29 plazas, lo que supone una sobreocupación del 527 %.
Aunque desde la entrada en vigor, a finales de septiembre de 2025, del real decreto que permite la redistribución de menores entre comunidades autónomas se han producido traslados que han aliviado la situación, la ciudad continúa lejos de niveles aceptables de normalidad. El Ejecutivo local recalca que, además de los más de 570 traslados realizados desde la puesta en marcha del mecanismo, más de 300 jóvenes han abandonado el sistema por alcanzar la mayoría de edad.
Recursos improvisados y reparto de la carga
Una parte importante de los menores —el 44 % según la administración— permanece en recursos provisionales habilitados por la Ciudad, porque el centro de acogida principal, La Esperanza, supera su capacidad. En meses anteriores la presión llegó a cifras muy superiores, cercanas al 2.000 %, antes de que se activara el mecanismo de redistribución.
- Capacidad ordinaria del sistema: 29 plazas.
- Menores acogidos actualmente: 182.
- Traslados a otras comunidades desde el real decreto: más de 570.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Capacidad ordinaria | 29 plazas |
| Menores acogidos (actual) | 182 |
| Sobrecarga | 527 % |
| Traslados realizados | más de 570 |
| Jóvenes que han salido al alcanzar la mayoría de edad | más de 300 |
El Gobierno local valora positivamente el mecanismo extraordinario de reubicación porque, sin él, los cálculos oficiales sitúan en torno a 700 el número de menores tutelados que habría asumido Ceuta en este momento. Esa estimación muestra hasta qué punto la ciudad habría resultado desbordada en ausencia de coordinación estatal y autonómica.
Para los vecinos y los servicios municipales, la situación tiene consecuencias prácticas: sobrecarga de personal de protección, necesidad de recursos residenciales improvisados y presión sobre los servicios sociales y sanitarios. Además, la gestión de estos menores plantea retos administrativos y de integración a medio plazo, especialmente en educación y empleo juvenil cuando alcancen la mayoría de edad.
La evolución del número de menores en acogida dependerá tanto de la continuidad del mecanismo de redistribución entre comunidades como de las fluctuaciones en los flujos migratorios hacia la ciudad. Las autoridades insisten en que la coordinación interterritorial sigue siendo clave para evitar el colapso de los recursos locales.