Un burgalés al frente de 15.000 técnicos agrícolas reclama medidas para frenar la pérdida de poder alimentario
El burgalés Carlos Gutiérrez Alameda ha sido reelegido como presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España, entidad que representa a 26 colegios profesionales y a más de 15.000 profesionales. Desde esa responsabilidad subraya la necesidad de que las administraciones públicas escuchen al sector para afrontar desafíos estructurales que afectan de forma directa a la provincia de Burgos y al resto del medio rural.
Gutiérrez identifica varios frentes que, en su opinión, requieren respuestas urgentes: la despoblación rural, la entrada de fondos de inversión extranjeros en agricultura, y la proliferación de proyectos de energía eólica y solar en terrenos agrícolas. Para el presidente del Consejo General, estas dinámicas pueden poner en riesgo el papel estratégico que la producción alimentaria ha tenido históricamente en España.
"Ahora todo el mundo vota a favor y está contento de cómo se están haciendo las cosas"
El presidente afirma que ha logrado unificar a los distintos colegios y que su reelección busca dar continuidad a un proyecto de mayor cohesión profesional. Sin embargo, advierte que la técnica y el conocimiento deben incidir en las decisiones políticas para proteger la capacidad productiva nacional y evitar dependencias externas.
Gutiérrez también alerta sobre la deslocalización de inversiones agrarias: según su análisis, parte de la inversión europea y de proyectos productivos se está orientando a terceros países, lo que podría provocar vulnerabilidades si cambios geopolíticos o económicos cortaran esos suministros. Pone como ejemplo el cultivo del tomate, donde la producción desplazada ha alterado dinámicas regionales de suministro.
- Desafío territorial: la despoblación sigue siendo un problema central del medio rural.
- Presión sobre suelo agrícola: parques eólicos y solares compiten por terrenos productivos.
- Riesgo de dependencia: inversión en el exterior y deslocalización de producción ponen en riesgo la soberanía alimentaria.
Además de los riesgos, Gutiérrez plantea una visión pragmática sobre el cambio climático: cree que puede abrir oportunidades para diversificar cultivos y ampliar la oferta agrícola en provincias como Burgos, siempre que se acompañe de planificación, investigación y políticas públicas orientadas a la adaptación. La combinación de conocimiento técnico y la toma de decisiones políticas es, en su opinión, la única vía para que ese potencial se convierta en ventajas reales para el sector y las comunidades rurales.
Para los vecinos de Burgos —productores, gestores de cooperativas y responsables locales— las prioridades que marca el nuevo mandato del Consejo General apuntan a varias líneas de trabajo concretas: incorporar criterios técnicos en la ordenación territorial, promover inversiones que preserven el uso agrario del suelo, apoyar proyectos que favorezcan la fijación de población y facilitar formación y asesoramiento para adaptar cultivos a nuevas condiciones climáticas.
| Elemento | Datos |
|---|---|
| Colegios representados | 26 |
| Profesionales | Más de 15.000 |
El mandato renovado de Gutiérrez arranca con la expectativa de trasladar la voz de los técnicos al diseño de políticas públicas que garanticen la resiliencia del campo burgalés y la seguridad alimentaria nacional. Para ello, reclama mayor presencia del conocimiento profesional en las mesas donde se deciden inversiones y proyectos territoriales, con el objetivo de que las transformaciones que llegan sean gestionadas en favor del empleo, la producción y la sostenibilidad en el medio rural.