La IA ya no es solo laboratorio: llega al día a día de empresas y ciudadanos
Un escenario que hace unos años parecía lejano se ha convertido en rutina para muchos hogares y oficinas en España. Según el informe del Observatorio Anual IAON, el porcentaje de personas que todavía no utilizan herramientas de inteligencia artificial ha caído hasta el 31,2%, mientras que un número creciente de usuarios accede a estos sistemas de forma diaria o semanal. Ese avance se percibe también en compañías de distintos tamaños, aunque con matices importantes.
El documento constata que la adopción ha impulsado la competitividad—el 40% de pymes y autónomos reconoce mejoras gracias a la IA—pero deja al descubierto déficits en la gobernanza y la formación. Grandes grupos han desplegado cientos de aplicaciones internas, con casos visibles en el IBEX 35 donde empresas como Naturgy han puesto en marcha hasta 130 proyectos para optimizar operaciones, incluida la atención a sus cerca de 20 millones de clientes.
Riesgos y retos: confianza y regulación
Aunque el uso se expande, la confianza ciudadana no avanza al mismo ritmo. El informe apunta que la IA se percibe como una herramienta que debe permanecer bajo control humano, sobre todo cuando se usa en ámbitos sensibles como la educación, la salud o las finanzas. A la par, la mayoría de las pymes carece de marcos claros para gestionar el uso de estas tecnologías y formación interna adecuada.
- Mayor difusión: reducción al 31,2% de quienes no usan IA.
- Impacto en pymes: 40% reconoce mejora en competitividad.
- Desfase en gestión: muchas empresas todavía sin políticas ni formación.
La conclusión práctica es doble: por un lado, la IA ha salido del laboratorio y se ha instalado en procesos productivos; por otro, la transición no es homogénea y exige acciones públicas y privadas coordinadas para evitar brechas y riesgos éticos o laborales.
Implicaciones para el tejido empresarial y la política pública
En un país con un tejido económico dominado por pymes, la penetración de la IA plantea desafíos específicos. Las administraciones públicas y los propios gremios empresariales tienen que facilitar recursos de formación, asesoría sobre gobernanza y criterios de ética tecnológica para que las pequeñas y medianas empresas no queden relegadas.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Personas que no usan IA | 31,2% |
| Pymes que reconocen mejora competitiva | 40% |
| Aplicaciones en Naturgy (ejemplo) | 130 |
| Clientes atendidos (referencia Naturgy) | 20 millones |
El paso del prototipo a la producción muestra que la tecnología puede transformar operaciones, atención al cliente y eficiencia. Sin embargo, los beneficios no serán automáticos ni equilibrados: dependen de inversión en capital humano, marcos regulatorios claros y estrategias de democratización que permitan a empresas pequeñas y a ciudadanos aprovechar sin quedar expuestos a riesgos.
La agenda pública deberá abordar estos puntos en los próximos meses para transformar la creciente adopción en una mejora sostenida y segura del conjunto de la sociedad española.