El final del curso escolar y la consiguiente reorganización de horarios durante las vacaciones propician que los menores pasen más tiempo ante dispositivos electrónicos. Según especialistas consultados por EFE, ese incremento puede alcanzar un 30 % respecto a la rutina escolar y comporta riesgos para el descanso, la salud visual y el bienestar emocional de los niños.
Consecuencias sobre el sueño, la vista y la conducta
La secretaria de la junta directiva de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), la doctora Carmen Fidalgo, advierte que el uso prolongado de móviles y tabletas altera los patrones de sueño: los menores, especialmente los de más edad, suelen acostarse con el teléfono y retrasan la hora de descanso, lo que reduce la calidad y la cantidad de sueño.
"Cada vez son más activos, más nerviosos y menos tranquilos, teniendo así dificultades para conciliar el sueño, sobre todo los niños más mayores que se acuestan con el móvil y mucho más tarde"
El exceso de tiempo frente a pantallas también se relaciona con un empeoramiento de la salud visual: la fatiga ocular y la sequedad pueden contribuir a un aumento de la miopía y la hipermetropía en los niños, según describen los pediatras.
Aislamiento, sedentarismo y señalización de alarma
El presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Pedro Navarro, subraya el impacto en el bienestar social y académico. Entre las señales que deben preocupar a las familias enumera el aislamiento, la pérdida de interés por actividades previas, el rechazo a relacionarse con amigos y el descenso del rendimiento escolar. Navarro también alerta sobre la similitud de este patrón con conductas adictivas: irritabilidad al retirar el dispositivo y cambios de carácter que en ocasiones pueden derivar en cuadros depresivos.
- Riesgo visual: fatiga ocular, sequedad y aumento de miopía/hipermetropía.
- Alteración del sueño: retraso en la hora de acostarse y dificultad para conciliar el sueño.
- Salud mental y social: aislamiento, pérdida de interés y posible irritabilidad o estado depresivo.
- Estilo de vida: sedentarismo y riesgo secundario de obesidad por falta de actividad física.
| Problema | Consecuencia observada |
|---|---|
| Más tiempo de pantalla (hasta 30%) | Empeoramiento del sueño y mayor nerviosismo |
| Uso prolongado de dispositivos | Fatiga ocular y aumento de errores refractivos |
| Interferencia en la vida diaria | Aislamiento social y descenso del rendimiento escolar |
Los pediatras insisten en la importancia de la vigilancia familiar y la intervención temprana cuando el uso de internet empieza a interferir en la vida cotidiana del menor. Señalan que limitar tiempos, favorecer actividades al aire libre y mantener rutinas de sueño son medidas clave para mitigar los efectos negativos.
Consejos prácticos de prevención: establecer horarios claros para el uso de dispositivos, prohibir pantallas en la habitación durante la noche, priorizar actividades físicas y sociales fuera de la pantalla, y consultar con el pediatra ante cambios conductuales o en el rendimiento escolar.