La última cumbre de la OTAN dejó una escena insólita que ha dado la vuelta al mundo: el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, obsequió a varios líderes internacionales un revólver personalizado con sus nombres, acompañado de seis cartuchos y documentación que, según la nota incluida, hacía alusión a exenciones de controles de exportación. El presente, plenamente funcional, obligó a los servicios de seguridad y protocolo de distintas delegaciones a resolver cómo trasladar armas de fuego a sus países respetando la legislación correspondiente.
Reacciones y medidas inmediatas
El primero en dar a conocer públicamente el regalo fue el primer ministro británico, Keir Starmer, que comentó durante el vuelo de regreso desde Ankara que él y otros mandatarios habían recibido un revólver con su nombre grabado. Los obsequios llegaron en una caja roja con interior negro, junto con la documentación y la munición incluida.
Fuentes citadas en la información señalan diferentes soluciones adoptadas por las delegaciones: algunas optaron por entregar el arma a las autoridades locales o encargarlas a la policía del aeropuerto, otras anunciaron que inutilizarían el arma y una de las mencionadas optó por trasladarla al país pero sin la munición.
“se sorprendió”
El caso del primer ministro belga, Bart De Wever, ilustra la sorpresa y el procedimiento seguido: según un funcionario de su gobierno, al aterrizar en Bélgica el dirigente “se sorprendió” al conocer la naturaleza exacta del obsequio y lo entregó inmediatamente a la policía del aeropuerto para su custodia conforme a los procedimientos.
Destino y tratamiento de los revólveres
- La Comisión Europea anunció que la presidenta Ursula von der Leyen “agradeció” el gesto y que el arma será inutilizada antes de ser donada a un museo militar.
- El primer ministro portugués, António Costa, también figura entre los destinatarios cuyos revólveres quedaron bajo custodia en Bruselas.
- En un caso diferente, el supuesto primer ministro canadiense mencionado aceptó llevarse el revólver, pero dejó la munición en Turquía.
La polémica combina un componente protocolario y otro legal: mientras algunos diplomáticos valoran el gesto como simbólico o anecdótico, las autoridades de seguridad deben aplicar las normativas sobre transporte internacional de armas, permisos y control de munición.
| Destinatario | Acción |
|---|---|
| Keir Starmer | Reveló el obsequio públicamente |
| Bart De Wever | Entregó el arma a la policía del aeropuerto |
| Ursula von der Leyen | Arma será inutilizada y donada a museo |
| António Costa | Revólver bajo custodia en Bruselas |
| Mark Carney | Llevó el revólver, dejó la munición en Turquía |
La anécdota plantea preguntas sobre la idoneidad de regalar armas de fuego funcionales en encuentros diplomáticos y sobre la coordinación necesaria entre servicios de protocolo y policías fronterizos. Aunque el gesto pueda interpretarse como una curiosidad diplomática, las consecuencias prácticas —desde el transporte hasta la posible inutilización— son serias y requieren procedimientos claros.
En un foro donde se debatieron asuntos tan espinosos como la guerra en Ucrania, las tensiones con Irán y las relaciones con Estados Unidos, este episodio ha terminado por convertirse en uno de los momentos más comentados de la cumbre, y es probable que motive consultas formales entre gobiernos sobre futuras reglas de regalo en encuentros multilaterales.