La temporada 2025-2026 deja cifras históricas y medidas contundentes contra el ultrasimo
La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha cerrado la temporada 2025-2026 con un balance que sitúa el foco en la seguridad de los recintos deportivos y en la lucha frontal contra los grupos violentos ligados al fútbol español. Presidida en su última reunión por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la comisión ha elevado a 2.056 las propuestas de sanción, un incremento del 14% respecto al periodo anterior, y ha registrado 119 declaraciones de partidos de alto riesgo, que suponen un aumento del 59%.
El órgano ha adoptado además una medida concreta y simbólica: la prohibición del apoyo, la publicidad o la cooperación con dos grupos identificados por su vinculación con clubes españoles: Sadar Bizirik, asociado al Club Atlético Osasuna, y Gol Sur 1907, vinculado al Real Betis Balompié. La decisión añade un elemento de presión institucional sobre las estructuras de control de aficiones en los propios clubes implicados.
“No se trata únicamente de responder a las conductas contrarias a la ley, la Comisión Estatal contra la Violencia en el Deporte es un foro de debate, de responsabilidad e implicación, que se anticipa a las amenazas de la seguridad y propone constantemente medidas para prevenir incidentes”,
dijo el ministro Grande-Marlaska durante la reunión, subrayando el carácter preventivo que las autoridades pretenden imprimir a las actuaciones futuras.
Datos que marcan la agenda
Los expedientes abiertos en esta temporada se han concentrado mayoritariamente en el fútbol —la comisión cita Primera División, Segunda División y Primera Federación— aunque también se han tramitado casos en otras disciplinas como baloncesto, ciclismo y fútbol sala. Los motivos principales que han motivado las propuestas de sanción incluyen:
- Insultos racistas y conductas discriminatorias.
- Uso de material pirotécnico en recintos deportivos.
- Distintas infracciones a la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.
La comisión describe estas cifras como las más altas de la serie histórica, un reflejo, según sus responsables, del trabajo intensificado en la prevención y la persecución de comportamientos que vulneran la ley y la seguridad en los estadios.
Consecuencias y retos para clubes y administraciones
La prohibición de apoyo y promoción de Sadar Bizirik y Gol Sur 1907 obliga a los clubes implicados y a sus servicios de seguridad a reforzar los protocolos de control y a colaborar con las fuerzas de orden público en la identificación y sanción de comportamientos ilícitos por parte de miembros de estas agrupaciones. Asimismo, la medida pretende cortar cualquier mecanismo de financiación, visibilidad o logística que facilite la actividad de estos colectivos.
El aumento de las declaraciones de partidos de alto riesgo implica mayores costes operativos —en diseño de dispositivos policiales, en coordinación con las clubes y en medidas preventivas— y plantea el desafío de compatibilizar la protección de las libertades públicas con la necesidad de garantizar la seguridad de jugadores, asistentes y del propio espectáculo deportivo.
| Concepto | Valor | Variación |
|---|---|---|
| Propuestas de sanción | 2.056 | +14% |
| Partidos declarados de alto riesgo | 119 | +59% |
Entre las medidas que la comisión impulsa se encuentran la intensificación de la vigilancia en los accesos, el intercambio de información entre cuerpos policiales y clubes, y campañas de concienciación para aficiones y personal clubista. Pero el éxito de estas iniciativas dependerá en gran medida de la colaboración institucional y del compromiso de las entidades deportivas con la erradicación del comportamiento violento.
Un mensaje de tolerancia cero
El discurso oficial se emplaza en la línea de tolerancia cero frente a manifestaciones de racismo, xenofobia e intolerancia en los recintos deportivos. Aun así, la comisión afronta el reto de traducir esas cifras récord en sanciones efectivas y en políticas sostenibles que alteren las dinámicas internas de los grupos ultras y reduzcan la conflictividad en los estadios.
El cierre de la temporada 2025-2026 marca, al menos sobre el papel, un punto de inflexión en la estrategia estatal contra la violencia en el deporte. La pelota ahora está en el tejado de clubes, fuerzas de seguridad y tribunales, que deben convertir las propuestas y las prohibiciones en medidas prácticas y duraderas para garantizar que los estadios vuelvan a ser espacios seguros para la afición.