Los tribunales que han corregido las pruebas de la oposición a Maestro celebradas en la Región de Murcia el pasado mes de junio han puesto de manifiesto dos problemas interrelacionados: un elevado porcentaje de suspensos y un número notable de faltas de ortografía que, en muchos casos, han penalizado calificaciones. En total se examinaron más de 9.000 aspirantes, y la tasa global de aptos no llegó al 40%.
Fuentes de los tribunales consultadas por los correctores describen «un problema de base» que se traduce en errores básicos —ausencias y usos indebidos de la hache, confusión entre b y v, y abreviaturas propias de la mensajería instantánea como «xq» o «tb»— que han restado puntos de forma sistemática. La presencia de este tipo de errores ha sido señalada como factor determinante en la calificación de muchas pruebas.
«Hay un problema de base, muchos fallan en cuestiones básicas que son para dejar de corregir directamente los exámenes»
Las cifras que han trascendido muestran variaciones por especialidades, con tasas de suspenso históricamente elevadas en algunas pruebas. El balance general y el reparto por especialidad han alimentado críticas de sindicatos y opositores sobre la idoneidad del formato de examen. La propia Consejería de Educación y Formación Profesional reclama al Ministerio una revisión del sistema ante una «realidad aplastante», según las fuentes.
Datos por especialidad
| Especialidad | Tasa de suspenso | Tasa de aprobados |
|---|---|---|
| Inglés | 75,5% | 24,5% |
| Audición y Lenguaje | 72,2% | 27,8% |
| Primaria | 64,2% | 35,8% |
Además de la ortografía, las críticas apuntan al modelo de examen, calificado por sindicatos y opositores como «obsoleto y caduco», que, según ellos, no favorece la evaluación de competencias docentes actuales. La conjunción de un formato cuestionado y del bajo nivel ortográfico detectado en tantas pruebas ha generado una sensación de desajuste entre lo demandado por las oposiciones y las capacidades evaluadas.
Impacto y consecuencias locales
- Más de 9.000 aspirantes afrontan la incertidumbre de una tasa de aprobados reducida que condiciona su acceso a plazas públicas.
- Los sindicatos exigen una reforma del formato para evitar que cuestiones formales —como faltas de ortografía— decidan el resultado final.
- La Consejería regional ha solicitado al Ministerio que revise las pruebas ante la magnitud del problema.
Precisamente, los correctores advierten que no se trata sólo de falta de cuidado ortográfico puntual, sino de patrones repetidos que remiten a hábitos de escritura surgidos en entornos digitales y a posibles carencias en la formación básica. Algunas de las erratas detectadas y citadas por los tribunales incluían términos como «vallena», «optener» o el uso de «gengibre» —errores que, según los correctores, «hacen daño a la vista»—.
«Hacen daño a la vista»
En el plano práctico, los opositores afectados y quienes preparan próximas convocatorias deberán prestar especial atención a la corrección ortográfica y al formato de las pruebas, mientras que los responsables educativos afrontan la disyuntiva de mantener el actual modelo de acceso o promover cambios que atenúen el efecto de errores formales sobre la evaluación de competencias docentes. La polémica abre asimismo un debate más amplio sobre la calidad de la enseñanza básica y la preparación lingüística de futuros maestros en la Región de Murcia.