Durante un diálogo organizado por la agencia de noticias Servimedia junto a Daño Cerebral Estatal, representantes de asociaciones y profesionales reclamaron que el ocio inclusivo tenga en cuenta las secuelas cognitivas del daño cerebral adquirido (DCA), muchas veces invisibles y subestimadas por la sociedad. El encuentro contó con testimonios directos que ilustran cómo estas limitaciones transforman la posibilidad real de disfrutar de actividades culturales y de ocio.
Secuelas que no se ven pero impiden participar
Laura García Garrido, secretaria de la Asociación de Ictus de la Comunidad de Madrid, relató su experiencia personal tras sufrir hace trece años un ictus isquémico. Explicó que, además de las limitaciones físicas, padece una afectación cognitiva que le provoca una elevada sensibilidad al ruido ambiental, lo que le impide estar en espacios con mucha gente o movimiento y dificulta acudir a conciertos, teatros o cines.
“Muchas veces la gente solo se da cuenta de las secuelas físicas, pero las secuelas cognitivas o las secuelas invisibles son muchas veces mucho más importantes. Tú estás de pie, te estás moviendo, pero nadie sabe lo que estás sintiendo en ese momento”.
García recordó además el largo proceso de recuperación, en el que permaneció cerca de un año en silla de ruedas, y subrayó que fue la constancia en la rehabilitación la que le permitió volver a caminar. También comentó la necesidad de una continua reeducación sensorial debido a la falta de sensibilidad en la parte izquierda de su cuerpo.
Quiénes participaron y qué aportaron
En el diálogo también intervinieron representantes de entidades y expertas que trabajan con personas con DCA y afasias. Sus aportaciones sirvieron para poner en común barreras, necesidades y propuestas para mejorar la participación en actividades de ocio.
| Nombre | Cargo / Asociación |
|---|---|
| Laura García Garrido | Secretaria, Asociación de Ictus de la Comunidad de Madrid |
| Rocío de la Rosa | Vicepresidenta, Daño Cerebral Estatal; Directora, Daño Cerebral Andalucía |
| Paloma Blanco | Presidenta, Asociación Afasia Activa |
| Aurora Madariaga Ortuzar | Dra. en Ocio y Potencial Humano, Universidad de Deusto |
- Visibilidad: identificar las secuelas invisibles del DCA para adaptar espacios de ocio.
- Rehabilitación: la constancia en la terapia es clave para recuperar movilidad y capacidades.
- Accesibilidad: además de rampas y asientos, los entornos deben considerar niveles de ruido y estímulos.
El debate puso sobre la mesa que muchas barreras asociadas al daño cerebral adquirido pasan inadvertidas para quienes no conviven con esta realidad. Para conseguir un ocio realmente inclusivo, las organizaciones reclaman políticas y prácticas que integren las necesidades cognitivas y sensoriales, no solo las físicas. Solo así se garantizará que la participación social y la calidad de vida de miles de personas con DCA no queden condicionadas por lo que no se percibe a simple vista.