La presencia masiva de conejos en varias comarcas de la provincia de Alicante ha derivado en perjuicios agrícolas severos que, según los productores, alcanzan pérdidas de hasta el 80% en algunas parcelas de viña y almendro. La expansión de esta plaga se suma a problemas previos como la clorosis en limoneros y la presión de jabalíes y muflones, configurando un escenario de tensión para el campo alicantino.
Áreas y cultivos más afectados
En zonas como Pinoso y el entorno de las Salinas de Santa Pola, agricultores y viticultores describen daños que van desde la consumición directa de brotes y cortezas hasta el deterioro de los sistemas de riego por goteo. En el caso de los albaricoqueros, los conejos trepan y provocan heridas en las copas; en viña, devoran tallos y destruyen instalaciones básicas para la producción.
- Viña y almendros: pérdidas de hasta 80%.
- Limoneros: miles de ejemplares arrancados por clorosis (plaga vegetal previa).
- Sandías y otros hortícolas: necesidad de vigilancia nocturna y deterioro de riego.
Los productores relatan medidas de autodefensa como patrullas nocturnas durante el riego para ahuyentar a los animales y costes añadidos en mano de obra y protección. Un ejemplo representativo es el de un citricultor de la Vega Baja que calcula un incremento de coste anual de 35.000 euros por dificultades derivadas de la proliferación de especies silvestres.
"Necesitamos que la administración otorgue permisos abiertos para que el propio agricultor pueda defenderse".
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha denunciado lo que califica de “abandono institucional” y demanda un cambio en la gestión de fauna y en las pólizas de seguro agrario, que en muchos casos buscan excusas para no indemnizar a los afectados.
Consecuencias prácticas y requerimientos urgentes
La situación tiene implicaciones directas sobre la viabilidad económica de explotaciones familiares y medianas, el mantenimiento del empleo rural y la capacidad de la provincia para sostener cultivos de alto valor. Los agricultores piden medidas concretas:
- Revisión de la normativa de control de fauna para permitir actuaciones más ágiles por parte de los titulares de explotaciones.
- Refuerzo de las ayudas y de los seguros agrarios para cubrir daños por especies silvestres.
- Planes coordinados entre ayuntamientos, Conselleria y organizaciones agrarias para vigilancia y control poblacional.
| Problema | Impacto señalado |
|---|---|
| Conejos | Hasta 80% de pérdidas en viña y almendros |
| Jabalíes y muflones | Daños continuados en Marina Alta y otras zonas |
| Clorosis | Miles de limoneros arrancados |
Para los vecinos y productores de la provincia, la combinación de plagas vegetales y fauna salvaje plantea preguntas sobre la suficiencia de las políticas públicas actuales. Sin soluciones rápidas y coordinadas, los costes adicionales y la merma de producción podrían intensificar la despoblación agrícola y la pérdida de rentabilidad de explotaciones ya afectadas por condiciones climáticas adversas en años previos.
La demanda de Asaja y de agricultores concretos es clara: mayor intervención administrativa, seguros que ofrezcan cobertura real y herramientas legales que permitan una gestión más efectiva de la fauna para proteger el patrimonio agrario de Alicante.