La sequía alcanza a 42 municipios y obliga a limitar usos no esenciales
La provincia de Lugo afronta una situación hidrológica preocupante: 42 de los 67 concellos están en estado de prealerta por sequía, según los datos recabados en las zonas gestionadas por la Confederación Hidrográfica del Miño Sil (CHMS). El fenómeno incide con especial fuerza en las cuencas del Miño Alto y del Cabe, mientras que otras demarcaciones, como las cuencas del Eo y del Navia y buena parte de A Mariña, mantienen niveles hidrológicos dentro de la normalidad.
Frente a la merma de recursos, varios ayuntamientos han adoptado medidas para contener el consumo y priorizar el abastecimiento doméstico. En O Vicedo y Xove, por ejemplo, se han cerrado las duchas de algunas playas al detectarse bajos caudales en captaciones concretas. En otros municipios las órdenes municipales combinan prohibiciones y recomendaciones según la gravedad de cada caso.
- Prohibición del riego de huertos, jardines y zonas verdes desde depósitos municipales (Pedrafita).
- Prohibición de llenar piscinas y restricciones similares en concellos como Antas de Ulla.
- Bandos con recomendaciones para ahorro residencial y campañas de concienciación en localidades como Monterroso, Castroverde, Baralla o Foz.
El impacto no es sólo urbano: el turismo y los servicios ligados al litoral y al patrimonio natural pueden verse afectados por cierres puntuales de instalaciones y por medidas que limitan el uso del agua en actos y fiestas. El alcalde de Palas de Rei ha explicado que su concello —que recibe alrededor de 300.000 visitantes al año— reforzó la traída municipal con un bombeo extraordinario en situaciones excepcionales para garantizar el suministro tras detectar usos considerados irresponsables.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Municipios en prealerta | 42 de 67 |
| Áreas más afectadas | Miño Alto y Cabe |
| Áreas con situación normal | Eo, Navia y gran parte de A Mariña |
Las administraciones locales han recurrido a la emisión de bandos como instrumento inmediato para regular usos no esenciales del agua. En varios concellos se ha prohibido:
- Regar con agua potable desde depósitos municipales.
- Lavar vehículos en la vía pública con recursos del suministro municipal.
- Baldear calles o fachadas y llenar piscinas privadas cuando esté expresamente indicado.
También se han desarrollado campañas informativas para fomentar un consumo responsable entre la ciudadanía y los visitantes. En aquellas localidades turísticas donde la temporada alta coincide con la falta de precipitaciones, la gestión del agua se complica y exige medidas coordinadas entre ayuntamientos y las confederaciones hidrográficas.
Para los vecinos de la provincia, las recomendaciones prácticas son claras: priorizar el consumo doméstico para usos esenciales, reducir riegos y evitar prácticas que incrementen el gasto de agua. Las autoridades locales insisten en que, ante episodios de escasez, las restricciones pueden ampliarse o endurecerse si no se recuperan los niveles de las captaciones.
Seguimiento y previsión: la evolución meteorológica y las aportaciones a embalses y manantiales marcarán los próximos pasos. Mientras tanto, los consistorios continúan ajustando medidas según la gravedad local y la disponibilidad del recurso.