En julio, cuando las calles se llenan de recuerdos y de silencios compartidos, la figura de Miguel Ángel Blanco vuelve a aparecer en las conversaciones de quienes vivieron aquellos días. Para muchos, la imagen de las manos blancas y las manifestaciones que recorrieron España sigue siendo un recordatorio de la presión ciudadana que marcó un antes y un después en la lucha contra el terrorismo de ETA.
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha reivindicado la actuación de su Ejecutivo en las 48 horas que transcurrieron desde el secuestro del concejal del PP hasta su asesinato, en declaraciones recogidas por Europa Press con motivo del 29º aniversario de los hechos. Aznar defendió la postura de "firmeza" del Gobierno ante las exigencias de la banda y acusó a ETA de utilizar la vida de Blanco "como moneda de cambio para chantajear" tanto al Ejecutivo como a la sociedad.
Los hechos que marcaron el verano de 1997
Los datos en bruto recuerdan la crudeza de la secuencia: Miguel Ángel Blanco fue secuestrado el 10 de julio de 1997 por tres miembros de ETA. Tras dos días de incertidumbre que sacudieron al país, el concejal fue encontrado tiroteado en una pista forestal cercana a Lasarte (Guipúzcoa) y murió horas después, el 13 de julio.
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| 10 de julio de 1997 | Secuestro de Miguel Ángel Blanco |
| 13 de julio de 1997 | Fallecimiento tras ser encontrado tiroteado |
| 1 de julio de 1997 | Localización de José Antonio Ortega Lara tras 532 días secuestrado |
Aznar ha ligado directamente la reacción de ETA con la reciente liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, secuestrado durante 532 días y hallado el 1 de julio de 1997 en un zulo en Mondragón. Según el exjefe del Ejecutivo, la banda "acusó el golpe" y respondió "extremando su crueldad habitual".
El peso de la movilización ciudadana
El expresidente también puso en valor la movilización social que siguió al secuestro: concentraciones multitudinarias en diferentes puntos de España con las manos blancas y el grito de "Basta ya" que, en su opinión, marcaron un hito en la forma de afrontar la violencia.
- Subrayó la "reacción inédita" que provocó el asesinato.
- Defendió que el Gobierno no cedió al chantaje planteado por la banda.
- Destacó la actitud de la familia de Miguel Ángel Blanco y la movilización ciudadana como elementos determinantes.
"La postura de firmeza del Gobierno no encontró contestación. Nunca olvidaré la actitud ejemplar de la familia de Miguel Ángel"
Las palabras de Aznar se suman a las numerosas interpretaciones políticas e históricas sobre aquellos días. Para buena parte de la sociedad, el episodio es un símbolo de la movilización civil y de la respuesta institucional frente al terrorismo; para otros, la evaluación de decisiones políticas y policiales sigue siendo objeto de debate.
Al cumplirse casi tres décadas del suceso, el recuerdo de Miguel Ángel Blanco continúa siendo referencia obligada en las conmemoraciones y en la reflexión pública sobre memoria, responsabilidad política y el papel de la ciudadanía en la defensa de los derechos y las libertades.