Movilización en la N-211 y reivindicaciones del sector
Varias cosechadoras, tractores y turismos han circulado este miércoles por la N-211, entre Alcolea del Pinar y Molina de Aragón, en una acción convocada por la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos (APAG)-ASAJA Guadalajara para protestar por las restricciones de siega impuestas cuando el Índice de Propagación Potencial (IPP) alcanza niveles de riesgo.
La movilización, que reunió aproximadamente a medio centenar de agricultores, pretendía visibilizar el malestar por unas limitaciones que, según los organizadores, están afectando de forma grave a la campaña cerealista en la provincia.
Demandas y argumentos de la organización agraria
APAG-ASAJA reclama la modificación o eliminación del IPP tal y como se aplica actualmente, y la exclusión de las cosechadoras de las restricciones que marca la consejería competente. El presidente de la organización en Guadalajara ha repetido la crítica al propio índice, que considera “arbitrario y subjetivo” y calculado en condiciones de suelo forestal que, a su juicio, no representan la realidad del suelo agrícola de la comarca.
“Esto tenga consecuencias favorables y podamos cambiar esta situación de una vez por todas”.
Impacto económico y superficies afectadas
Las organizaciones agrarias han alertado de pérdidas relevantes: desde ASAJA Cuenca se estima en 6 millones de euros el coste derivado de los días en los que la siega ha estado paralizada por IPP extremo. Además, se menciona que las restricciones podrían afectar a más de 50.000 hectáreas y que, en general, los retrasos en la recolección ya alcanzan a aproximadamente 60.000 hectáreas en distintas comarcas.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Pérdidas estimadas | 6 millones € |
| Hectáreas potencialmente afectadas | más de 50.000 ha |
| Hectáreas con retrasos en la recolección | 60.000 ha |
Consecuencias agrícolas y logísticas
La paralización de la siega acarrea un doble problema: por un lado, la pérdida directa de grano por caída natural desde la espiga cuando el cereal permanece más tiempo en el campo; por otro, el encarecimiento y la menor disponibilidad de servicios de recolección al reducirse la entrada de cosechadoras de otras regiones. En la comarca de Molina de Aragón, según APAG, queda sin recoger más del 50 % del cereal en algunas explotaciones.
- Rendimiento: la exposición prolongada del cereal en la parcela incrementa las pérdidas por caída del grano.
- Costes: menor oferta de maquinaria y desplazamientos pueden elevar las tarifas de siega.
- Reclamaciones: las organizaciones estudian iniciar acciones jurídicas para solicitar indemnizaciones.
Próximos pasos y repercusión local
Los convocantes anuncian que no descartan nuevas salidas a la carretera cada vez que se declare un IPP extremo que impida la labor de cosecha. Han solicitado además una reunión con la consejera de la Junta para abordar la situación y buscar soluciones que eviten más perjuicios a las explotaciones cerealistas.
Para los vecinos y el tejido rural de la provincia, la disputa sobre la aplicación del IPP tiene efectos directos: afecta ingresos de agricultores y contratistas, la disponibilidad de servicios durante la campaña y la circulación en vías como la N-211 cuando se organizan movilizaciones. La resolución del conflicto será determinante para la rentabilidad de la campaña y para la tranquilidad de las localidades agrícolas afectadas.