Balance económico de Santander en 2025: qué tiró del crecimiento y qué quedó rezagado
La economía del departamento de Santander cerró 2025 con un crecimiento del 2,4 % del PIB, cifra inferior al promedio nacional del 2,6 %. Ese resultado refleja un patrón mixto: sectores de demanda interna, como el comercio minorista y el gasto de los hogares, tiraron de la actividad, mientras que ramas tradicionales vinculadas a la inversión o a los ciclos de extracción terminaron el año en rojo.
Según los datos del Dane recogidos por el medio que elaboró el informe, el comercio minorista fue uno de los principales motores del año. En términos de aporte al producto, esa rama alcanzó los $9 billones (en pesos constantes) y registró un repunte del 4,9 % en Santander durante 2025. Además del comercio, las actividades vinculadas al consumo doméstico y al sector agropecuario presentaron comportamiento positivo, lo que ayudó a amortiguar la ralentización de otras actividades.
En la estructura productiva regional, las industrias manufactureras se mantienen como el bloque de mayor aportación al PIB; dentro de este grupo destaca la actividad de la Refinería de Barrancabermeja, que en 2025 registró un récord en cargas, contribuyendo al dinamismo industrial del departamento. En tercer lugar, el agregado de administración pública, defensa, salud y educación aportó $7,2 billones, consolidándose como un soporte estable del PIB regional.
- Comercio minorista: aporte de $9 billones; crecimiento 4,9 %.
- Manufactura: sigue siendo el mayor contribuyente, con incidencia de la refinería.
- Administración pública y servicios sociales: aporte de $7,2 billones.
- Construcción y minas: cerraron 2025 en negativo.
Estos resultados tienen efectos concretos sobre la actividad económica local. Para los comerciantes y pequeños establecimientos, el aumento de las ventas reales —a doble dígito según el reporte— implicó mejores ingresos y mayor movimiento de empleo temporal y servicios asociados (logística, transporte, almacenamiento). En cambio, la caída en construcción y minería puede traducirse en menos contratación en obra pública y privada, menor demanda de insumos y presión sobre empresas proveedoras vinculadas a esos sectores.
| Indicador | Valor 2025 |
|---|---|
| Creación del PIB regional | 2,4 % |
| Promedio nacional | 2,6 % |
| Aporte comercio minorista | $9 billones |
| Aporte administración pública y afines | $7,2 billones |
| Crecimiento comercio minorista (Santander) | 4,9 % |
Desde la perspectiva de las políticas públicas y la planificación empresarial, el diagnóstico sugiere prioridades claras: sostener el dinamismo del consumo y del comercio —por ejemplo, mediante estímulos al comercio local y programas de formación para el comercio minorista— y, simultáneamente, diseñar medidas para revitalizar la inversión en construcción y la actividad minera afectada. La dependencia de la refinería como factor de peso en manufactura también señala la importancia de diversificar el entramado productivo para reducir la volatilidad ligada a sectores concretos.
En síntesis, Santander permaneció como uno de los motores de la economía nacional en 2025, pero con señales heterogéneas: el empuje del consumo y del campo convivió con debilidades en sectores de inversión y extracción que, de mantenerse, podrían frenar el crecimiento regional en 2026 si no se actúa sobre ellos.