Una carga creciente para empresas y economía
El absentismo laboral se ha convertido en una partida que las empresas y la economía españolas no pueden ignorar. Según la decimoquinta edición del Informe Adecco sobre empresa saludable y gestión del absentismo, el impacto económico del fenómeno alcanzó los 59.109 millones de euros en 2025. De esa cifra, la Comunidad de Madrid acumula una pérdida estimada de 10.290 millones, la segunda mayor detrás de Cataluña (11.557 millones).
El contraste entre importe y tasa es llamativo: en 2025 la tasa media de ausencias en España fue del 7,6% de las horas pactadas, mientras que Madrid registró una tasa inferior, del 6,6%, la segunda más baja del país, solo por detrás de Baleares (6,2%). Pese a ello, el coste absoluto en Madrid se mantiene elevado por el tamaño y la estructura del mercado laboral regional.
Composición y causas del absentismo
El informe subraya que la incapacidad temporal (bajas por enfermedad o accidente) explica la mayor parte del absentismo. De las 10,5 horas mensuales perdidas por trabajador que computaron como absentismo en 2025, aproximadamente 8,2 horas correspondieron a bajas por incapacidad temporal, es decir, cerca del 78% del total. Esto refuerza que no se trata fundamentalmente de faltas injustificadas, sino de una cuestión mayoritariamente sanitaria y estructural.
"El problema del absentismo requiere mirar más allá de las bajas laborales pues son muchas las causas profundas detrás de esta alta tasa", afirmó Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.
Datos clave por comunidad y evolución temporal
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Coste total en España (2025) | 59.109 millones € |
| Coste Comunidad de Madrid | 10.290 millones € |
| Coste Cataluña | 11.557 millones € |
| Tasa de absentismo España (2025) | 7,6% |
| Tasa Comunidad de Madrid (2025) | 6,6% |
| Horas perdidas por trabajador (mensual) | 10,5 horas |
| Horas por incapacidad temporal | 8,2 horas (≈78%) |
| Coste en 2019 | 30.171 millones € |
La factura ha crecido notablemente: el coste de 2025 supone un incremento del 11,7% respecto a 2024 y casi duplica el registrado en 2019 (30.171 millones), un aumento que refleja tanto la subida de la tasa de absentismo como el encarecimiento del coste laboral.
Impacto para vecinos, comercios y empresas
Para los trabajadores y comerciantes la subida del absentismo tiene efectos palpables. En empresas con plantillas amplias, las ausencias traducen:
- Aumento de costes por horas no trabajadas y por contratación temporal o horas extras para mantener la producción o servicio.
- Menor productividad y retrasos en entregas o atención al público, con riesgo de pérdida de clientes.
- Mayor presión sobre el personal presente, que puede derivar en desgaste y más bajas si no se actúa sobre las causas.
Para los ciudadanos, la cifra global implica que recursos empresariales que podrían destinarse a salarios, inversión o rebajas de precios se emplean en mitigar ausencias. En el ámbito público, un absentismo elevado supone mayor gasto en prestaciones de incapacidad temporal y tensiones en la sostenibilidad del sistema de bajas.
Retos y líneas de actuación
El informe apunta a factores estructurales como el envejecimiento de la población activa y la creciente atención a la salud mental como causas que deben abordarse con políticas de largo plazo. Entre las medidas que implican consenso técnico y empresarial figuran:
- Mejora de la prevención laboral y programas de salud en el trabajo.
- Políticas de conciliación y flexibilidad horaria para reducir bajas relacionadas con cuidados familiares.
- Inversiones en salud mental y en gestión temprana de bajas para acortar su duración.
El informe anuncia que la tendencia al alza seguirá siendo visible en los datos del primer trimestre de 2026, lo que obliga a empresas y administraciones a coordinar respuestas que combinen prevención, gestión y políticas laborales adaptadas a un mercado de trabajo más envejecido.
En suma, el absentismo deja de ser un asunto interno de recursos humanos para convertirse en un problema macroeconómico: su elevación sostenida implica menos recursos para inversión y crecimiento y plantea preguntas sobre cómo redistribuir esfuerzos entre salud pública, prevención laboral y políticas de empleo.