Subida sostenida de los precios y repercusiones locales
El mercado de alquiler veraniego en Fuengirola ha experimentado en los últimos cinco años un incremento que coloca a la ciudad por encima de la media nacional. Según el estudio consultado, en junio el precio por metro cuadrado al mes era de 16,98 euros, frente a la media española de 14,79 euros. Ese dato se traduce en que una vivienda tipo de 80 metros costaba de media 1.358 euros, un 7% más que hace un año y un 86% más que en junio de 2021.
El encarecimiento de 191 euros en la renta media desde 2021 (de 1.167 a 1.358 euros) no sólo afecta a quienes buscan alojamiento puntual para las vacaciones, sino que también incide en las dinámicas del parque de viviendas, la presión sobre la oferta de larga duración y la estacionalidad del empleo en el sector turístico.
Comparativa con otros destinos de la Costa del Sol
El estudio sitúa a Fuengirola en una posición similar a la de otras localidades costeras cercanas. Por ejemplo, en Benalmádena el incremento en cinco años fue del 76%, con un precio medio de alquiler para verano de 1.391 euros y un coste por metro cuadrado de 17,39 euros. Torremolinos, por su parte, registra un aumento del 59% en el mismo periodo y un precio por metro cuadrado de 17,14 euros.
- Precio por m² (junio): Fuengirola 16,98 €, media España 14,79 €.
- Renta media (80 m²): Fuengirola 1.358 € (subida del 7% anual).
- Incremento 2021-2026: Fuengirola 86% (191 € más).
| Localidad | Incremento 5 años | Precio m² | Renta media (ej.) |
|---|---|---|---|
| Fuengirola | 86% | 16,98 € | 1.358 € |
| Benalmádena | 76% | 17,39 € | 1.391 € |
| Torremolinos | 59% | 17,14 € | — |
Estos datos muestran que la Costa del Sol mantiene una fuerte demanda estival que empuja al alza los precios, con Fuengirola entre los municipios más demandados por su oferta de playa y cercanía a otras provincias como Córdoba.
Impacto para residentes y sectores locales
Para las familias y visitantes habituales de Fuengirola, la subida representa un mayor coste de las vacaciones y una mayor dificultad para encontrar alternativas económicas en temporada alta. Para los propietarios y la industria turística, el aumento puede traducirse en beneficios a corto plazo, pero también en posibles tensiones regulatorias y en la necesidad de revisar la oferta disponible entre alquileres turísticos y residenciales.
La evolución de estos precios plantea preguntas sobre la sostenibilidad del modelo turístico y sobre medidas municipales o provinciales que puedan equilibrar la demanda, proteger el acceso a la vivienda y evitar una sobreexposición al mercado vacacional durante los meses de mayor afluencia.