Intervención arqueológica y de búsqueda de víctimas de la represión franquista en Jaén
Los trabajos de localización de la denominada fosa 548 en el cementerio de San Eufrasio, en Jaén capital, han concluido este pasado mes de junio sin resultados positivos tras casi un año de intervención sobre el terreno. La actuación, encargada con la participación de la Universidad de Jaén (UJA) y en contacto permanente con la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica y familiares, no ha localizado restos que presenten signos de muerte violenta atribuibles a las víctimas que se buscaban.
En el transcurso de la intervención se realizaron un total de 9 sondeos y se excavaron 209 estructuras funerarias. Según ha informado el concejal de Cementerios, Javier Padorno, los análisis técnicos de los hallazgos descartaron que correspondieran a las 173 personas que figuran en el mapa de fosas comunes de la Junta de Andalucía para la 548.
Los trabajos han resultado “frustrantes” al no poder aportar datos positivos, si bien la búsqueda “no se da por concluida”.
La intervención se inició con un plazo previsto de ejecución de nueve meses (mayo a diciembre) que finalmente se prolongó hasta completar casi un año. El presupuesto asignado inicialmente a la fase de exhumación e identificación —375.000 euros— se ha consumido en trabajos de localización tras una modificación del objeto del contrato autorizada por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que permitió centrar la actividad en la excavación y localización en lugar de la exhumación e identificación.
- Actuaciones realizadas: 9 sondeos y 209 estructuras excavadas.
- Personas que figuraban en el mapa para la fosa 548: 173.
- Presupuesto consumido: 375.000 euros.
Los trabajos se llevaron a cabo con el seguimiento de familiares y de la asociación memorialista, a quienes se ha ido informando de la evolución de las tareas. Padorno ha reconocido la decepción por no disponer de evidencias que permitan avanzar en identificaciones, pero ha insistido en que la búsqueda no se ha dado por finalizada y que se continuará trabajando en el futuro para "devolver la dignidad a los asesinados por el régimen y la represión franquista".
La UJA fue la responsable de la delimitación de las tres fosas comunes de mayor tamaño localizadas en el cementerio; la 548 era la primera de ellas en ser intervenida. El resultado de esta fase plantea ahora la necesidad de revisar las estrategias de localización, el uso de los materiales y datos documentales disponibles y los criterios para próximas intervenciones, así como de valorar nuevas autorizaciones y actuaciones técnicas que permitan continuar la búsqueda sin repetir procedimientos poco concluyentes.
Para la ciudadanía de Jaén, el desenlace subraya la complejidad técnica y emocional de las exhumaciones de fosas de la Guerra Civil y la dictadura: además del impacto humano sobre familias que esperan respuestas, el proceso ha consumido recursos públicos relevantes y exige transparencia en las etapas siguientes del proyecto, tanto en la toma de decisiones técnicas como en la comunicación a los afectados.