Concesión a largo plazo para la vía fluvial que articula el comercio del Cono Sur
La compañía belga Jan De Nul, en consorcio con la argentina Servimagnus, ha resultado adjudicataria para operar la Hidrovía Paraguay-Paraná durante los próximos 25 años, con posibilidad de prorrogar el contrato otros 5 años. La adjudicación incluye las tareas de dragado, mantenimiento y señalización de la denominada Vía Navegable Troncal sobre el río Paraná, una infraestructura estratégica por donde circula cerca del 80% del comercio exterior de Argentina y una parte substancial del de países vecinos.
La hidrovía tiene una extensión de 3.442 kilómetros y conecta Puerto Cáceres (Brasil) con Nueva Palmira (Uruguay), atravesando y facilitando el transporte de mercancías entre Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Gracias a esta conexión fluvial, se posibilita el movimiento a gran escala de cereales, minerales, combustibles y otros productos esenciales para la economía regional.
La compañía se define como "constructora de mundos" y asegura que su objetivo, en todos los casos, es "mejorar la calidad de vida de las próximas generaciones y afrontar algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo".
Condiciones económicas y competencia
En la licitación, las dos ofertas finalistas, Jan De Nul y la también belga DEME, ofrecieron el mismo peaje inicial: 3,80 dólares por tonelada de registro neto. Según las condiciones previstas, ese valor podrá aumentar conforme avance la profundización del canal. El contrato podría generar, de mantenerse las previsiones, ingresos por aproximadamente 15.700 millones de dólares a lo largo de los 25 años, lo que equivale a cerca de 628 millones de dólares anuales. Las estimaciones más optimistas contemplan que esas cifras podrían incrementarse si crece el tránsito tanto del comercio internacional como del cabotaje.
- Longitud: 3.442 km
- Países conectados: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay
- Peaje inicial: 3,80 USD por tonelada de registro neto
- Ingresos estimados: 15.700 millones USD en 25 años (≈628 millones USD/año)
Contexto y consecuencias prácticas
Que Jan De Nul repita como concesionaria se apoya en su experiencia previa en la hidrovía, factor que, según la evaluación técnica, inclinó la decisión. La continuidad en la gestión plantea varias implicaciones prácticas: estabilidad en los procedimientos de dragado y señalización, previsibilidad para los operadores navieros y potenciales inversiones en profundización que permitan calados mayores y, por tanto, mayor capacidad de carga por viaje.
Al mismo tiempo, la adjudicación reaviva el debate sobre el modelo de gestión de infraestructuras clave en aguas compartidas por varios Estados ribereños y sobre el equilibrio entre inversión privada y control público en corredores logísticos estratégicos. La previsión de aumentos del peaje conforme se profundice el canal será un aspecto a seguir por exportadores y usuarios del servicio.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Duración de concesión | 25 años (más opción de 5) |
| Longitud | 3.442 km |
| Peaje inicial | 3,80 USD por tonelada de registro neto |
| Ingresos estimados (25 años) | 15.700 millones USD |
Para los sectores exportadores, la clave estará en cómo evolucione la profundidad y la señalización de la vía, factores que condicionan la economía de costes del transporte fluvial frente al terrestre o marítimo. Además, cualquier modificación del peaje o de las condiciones operativas requerirá seguimiento por parte de las administraciones y los usuarios, dada la relevancia financiera y logística de esta arteria.
La adjudicación consolida a Jan De Nul como actor relevante en la gestión de esta hidrovía y marca el calendario de las obras y el mantenimiento futuros, con consecuencias directas sobre el flujo de mercancías del Cono Sur.