Inversión y ampliación: qué cambia en las viviendas compartidas
La Comunidad de Madrid ha aprobado una partida de 59,7 millones de euros para reforzar las viviendas compartidas dirigidas a personas con discapacidad intelectual. El acuerdo, con una vigencia de cuatro años, permitirá añadir 142 plazas y situar la capacidad total del recurso en 500 plazas, con un incremento de la financiación por plaza cercano al 30%.
La medida busca mejorar la calidad del servicio y adaptar la oferta a las necesidades de quienes mantienen un buen grado de autonomía personal pero precisan apoyo continuado o temporal. La evolución financiera y de plazas se plantea como respuesta a la demanda de recursos especializados en la región.
Qué novedades incorpora el contrato
- Dotación de dispositivos tecnológicos, como tablets, para los usuarios.
- Incorporación de la figura del educador social para organizar actividades de ocio y deporte, especialmente durante fines de semana.
- Puesta en marcha de un programa de vacaciones orientado a las personas residentes.
Estas actuaciones pretenden incrementar tanto la oferta como la diversidad de apoyos disponibles dentro de las viviendas compartidas, un modelo pensado para quienes pueden convivir con cierta independencia pero requieren supervisión y acompañamiento estructurado.
Atención específica en Arroyomolinos y contexto regional
En la misma sesión, el Gobierno regional autorizó además una inversión superior a 2 millones de euros para mantener entre el 1 de septiembre de 2026 y el 31 de agosto de 2027 las 29 plazas públicas de un centro residencial con atención diurna en Arroyomolinos destinadas a personas con discapacidad intelectual límite y trastornos de conducta graves.
En el conjunto de la Comunidad, la red pública supera las 21.000 plazas de atención especializada: unas 14.500 están orientadas a la atención integral de personas con discapacidad y más de 7.100 a quienes padecen enfermedad mental grave y duradera. La nueva inversión se enmarca en la política autonómica de reforzar estos recursos y mejorar las condiciones materiales y profesionales de la atención.
Para las familias y entornos cercanos, la ampliación de plazas y los nuevos servicios suponen una mayor oferta de alternativas a la atención domiciliaria, así como recursos que combinan apoyo profesional y oportunidades de ocio y autonomía para los usuarios.