Un emblema del centro urbano, rescatado del archivo
Valdemoro ha recuperado para su memoria colectiva la trayectoria del reloj instalado en 1912 en la torre del antiguo pósito de la plaza de la Constitución, un mecanismo que marcó la vida cotidiana del municipio hasta 1997, fecha en la que fue reemplazado por un sistema digital con carillón. La revisión de los expedientes del Archivo Municipal aporta datos inéditos sobre su adquisición, su procedencia y el proceso administrativo que permitió su puesta en servicio hace más de un siglo.
Compra municipal y una maquinaria francesa de primera línea
El Consistorio resolvió en octubre de 1912 la compra de un reloj de torre, con un presupuesto de 1.785,60 pesetas satisfechas en dos pagos. La documentación describe una máquina de «clase primero, del número único», fabricada en Morez-du-Jura (Francia), zona con tradición relojera. Los materiales y el diseño fueron promocionados por el proveedor como piezas de calidad superior. Tal y como recoge la octavilla comercial conservada,
«los más elegantes, sólidos y perfeccionados»
una definición que, con el paso de las décadas, se ha traducido en un símbolo del patrimonio mueble local. La información registrada no solo precisa el coste y el origen, sino también el circuito documental seguido hasta la entrega.
Adjudicación al relojero Lorenzo Redondo y Bosilla
La instalación se adjudicó a Lorenzo Redondo y Bosilla, maestro relojero natural de la provincia de Cuenca, cuya «dilatada y probada experiencia» quedó reflejada en el contrato formalizado en 1912. En el expediente constan, además del contrato de compraventa, cartas del proveedor dirigidas al Ayuntamiento que completan el relato administrativo del encargo. Entre los escritos se cita el envío de un catálogo de la fábrica de Cuenca, un material que, de haberse preservado, habría añadido detalles técnicos y comerciales del conjunto adquirido por el municipio.
De la hora mecánica al carillón digital
El servicio público prestado por el reloj del pósito se prolongó hasta 1997, cuando fue sustituido por un equipo digital con carillón. A partir de ese momento, la pieza histórica dejó de marcar el tiempo en la plaza, pero ganó otro estatus: el de objeto patrimonial a conservar e interpretar. Desde 2002, el mecanismo figura en el inventario de relojes históricos de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, un reconocimiento que respalda su valor cultural y favorece su protección administrativa.
Patrimonio local y lectura pública de la historia
La sistematización de los datos —coste, origen, adjudicatario y cronología—, extraídos por el Archivo Municipal, permite contar con una base verificable sobre uno de los bienes más discretos y, a la vez, más significativos del centro histórico. La pieza, que durante décadas ordenó la vida vecinal, es ahora un recurso para la interpretación del paisaje urbano y la divulgación del patrimonio histórico mueble de Valdemoro. Las fotografías procedentes del Archivo y la placa informativa instalada en la torre ayudan a identificar el bien y a contextualizar su presencia en la plaza.
Datos esenciales del reloj del pósito
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Año de adquisición | 1912 (octubre) |
| Coste | 1.785,60 pesetas (dos plazos) |
| Procedencia | Morez-du-Jura (Francia) |
| Profesional adjudicatario | Lorenzo Redondo y Bosilla |
| Servicio en la torre | Hasta 1997 |
| Situación patrimonial | En inventario autonómico desde 2002 |
Claves para los vecinos y el entorno urbano
La puesta en valor de esta historia aporta contexto a un elemento que los vecinos ven a diario en la plaza de la Constitución. Saber cómo llegó, cuánto costó y quién lo instaló refuerza el vínculo con el casco antiguo y subraya la continuidad entre las tecnologías de medición del tiempo de principios del siglo XX y las actuales. La catalogación autonómica desde 2002 constituye, además, una garantía añadida de protección institucional y un acicate para que el municipio continúe cuidando de sus bienes muebles con valor histórico.
- El reloj del pósito funcionó desde 1912 hasta 1997, cuando fue reemplazado por uno digital con carillón.
- La maquinaria, de Morez-du-Jura, costó 1.785,60 pesetas y se pagó en dos plazos.
- La pieza figura desde 2002 en el inventario de relojes históricos de la Comunidad de Madrid.
La investigación archivística, firmada por M.ª Jesús López Portero, consolida así un relato documentado sobre el reloj que presidió el tiempo de Valdemoro durante gran parte del siglo pasado y que hoy representa un capítulo singular de su patrimonio.