La plantilla fija no cubre los picos de ocio y turismo
Vigo cuenta desde hace décadas con un total de 553 licencias de taxi, una cifra que permanece sin cambios desde los años ochenta. Sin embargo, ese número de autorizaciones no se traduce en presencia constante de vehículos en la calle: la ciudad sufre una falta de conductores que acepten trabajar las franjas de mayor demanda, especialmente las tardes y noches de viernes y sábado y los domingos.
El problema tiene efectos directos sobre la movilidad local. En los momentos de mayor afluencia vinculados al ocio nocturno y al turismo, la oferta de taxis se reduce y los usuarios recurren a alternativas privadas, muchas veces más caras por el sistema de tarifa dinámica que aplican algunas plataformas.
Desde el sector se cuantifica la necesidad en información concreta: el secretario de la Asociación Provincial de Autopatronos del Taxi de Vigo y Provincia de Pontevedra, Alfredo Estévez, estima que hacen falta alrededor de cincuenta vehículos más en cada jornada punta para alcanzar una cobertura adecuada. Sobre esta idea, Estévez declaró:
«Se necesitan unos cincuenta coches más durante cada una de esas jornadas, porque de otra forma los clientes van a seguir buscando otras opciones».
El origen del desajuste no es la carencia de licencias sino la escasa incorporación de conductores a esas franjas horarias. A lo largo de los últimos años el Concello ha impulsado convocatorias para la obtención del carné de taxista, incluso pruebas extraordinarias, pero el número de aprobados que finalmente se incorporan al mercado laboral es reducido. Una de las causas señaladas es la negativa de muchos aspirantes a trabajar fines de semana por la tarde y noche.
- 553: licencias totales de taxi en Vigo desde los años ochenta.
- 50: conductores adicionales estimados necesarios para cada jornada punta de fin de semana.
- Problemas: baja incorporación tras las pruebas, elección voluntaria de horarios y competencia de plataformas.
Para afrontar la déficit de servicio se plantean distintas soluciones desde el propio sector. Una de las propuestas que genera debate es la implantación de turnos obligatorios que garanticen la presencia de vehículos en las horas críticas. Esa medida choca, sin embargo, con la actual regulación y con la práctica habitual en la que cada titular decide su disponibilidad horaria.
La ausencia de acuerdo o de políticas que incentiven la ocupación de esas franjas podría prolongar la dependencia de alternativas privadas en momentos de alta demanda y encarecer el servicio para los usuarios. Además, la falta de taxis afecta a actividades complementarias como la hostelería y el ocio, que dependen de una oferta de transporte segura y accesible para clientes y trabajadores.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Licencias de taxi en Vigo | 553 |
| Conductores estimados necesarios (fines de semana) | 50 |
El Ayuntamiento y las asociaciones profesionales afrontan ahora el reto de conciliar la demanda ciudadana con las condiciones laborales del sector. Las soluciones posibles van desde campañas para atraer nuevos conductores, incentivos económicos o regulatorios, hasta la reordenación de turnos para repartir la carga de trabajo. En cualquier caso, lo inmediato para vecinos y visitantes es que, sin una respuesta rápida, los picos del fin de semana seguirán registrando tiempos de espera más largos y un aumento del recurso a plataformas privadas.