Un trámite municipal con impacto en la seguridad cotidiana
La comisión de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado de forma inicial el expediente que regirá el uso de pistolas Taser por parte de la Guardia Urbana. El acuerdo abre ahora un periodo de exposición pública de un mes y plantea un calendario que, si no hay contratiempos, podría desembocar en la aprobación definitiva en el pleno de octubre, lo que permitiría que los agentes comiencen a recibir los dispositivos a mediados de 2027.
Esta iniciativa, que ha ido entrando y saliendo del debate municipal desde septiembre de 2023, vuelve a poner de manifiesto las tensiones internas del gobierno municipal y el juego de mayorías entre formaciones. El expediente votado en comisión es, según las fuentes municipales, exactamente el mismo que se sometió a votación el año pasado y que no prosperó por el voto en contra de Junts.
Argumentos y posicionamientos
En la comisión se han repetido los argumentos ya expuestos en ocasiones anteriores: por un lado, defensores de la medida sostienen que las Taser constituyen una herramienta intermedia entre la defensa extensible y el arma de fuego, útil ante episodios de alta agresividad o personas con armas blancas. Por otro lado, persisten las reservas de quienes piden diálogo con los sindicatos policiales y garantías sobre protocolos y formación.
“Los hechos acaecidos en los últimos meses… vuelven a evidenciar la necesidad de que los agentes dispongan de una herramienta intermedia entre la defensa extensible y el arma de fuego”, sostuvo el teniente de alcalde Albert Batlle en la comisión.
En 2025 la discusión llegó a concretar una cifra de 22 dispositivos, aunque el texto actualmente sometido a exposición pública no especifica un número concreto de aparatos a adquirir.
- El expediente aprobado inicia un mes de exposición pública para alegaciones.
- La aprobación definitiva podría producirse en el pleno de octubre si Junts cambia su voto de 2025.
- Si se avanza, la previsión municipal apunta a que los dispositivos llegarían a mediados de 2027.
La tramitación pone en evidencia la necesidad de cuadrar apoyos: el PSC ha buscado el respaldo de la derecha en otras materias de seguridad, y ahora depende del giro de Junts para cerrar una mayoría estable junto al PP. La negociación interna se centrará tanto en el contenido del reglamento como en las respuestas que se den a las alegaciones que se presenten durante la exposición pública.
| Hito | Situación |
|---|---|
| Aprobación inicial en comisión | Completada |
| Exposición pública | 1 mes (abierta tras la comisión) |
| Pleno con posible aprobación definitiva | Octubre (pendiente de mayorías) |
| Plazo estimado de entrega de dispositivos | Mitad de 2027 (si se aprueba) |
Para los vecinos de Barcelona, la medida implica un posible cambio en la operativa policial en la calle y reaviva el debate sobre las herramientas que deben utilizarse en la gestión de la seguridad ciudadana. La fase de alegaciones será clave para incorporar aportaciones sobre formación, protocolos de uso, control institucional y criterios de supervisión, elementos que determinarán el grado de aceptación social y sindical de la iniciativa.
El recorrido definitivo de la propuesta dependerá, por tanto, tanto de las aportaciones durante la exposición pública como del resultado de las negociaciones políticas entre los grupos municipales antes del pleno de octubre.