Situación económica vasca: crecimiento con señales de alerta
La economía del País Vasco registró en 2025 un avance del 2,3% del PIB, una cifra que supera la media de la Eurozona y se sustenta, sobre todo, en la demanda interna y en el consumo de las familias. Sin embargo, el último informe de la Memoria Socioeconómica del Consejo Económico y Social (CES) vasco pone en evidencia vulnerabilidades que podrían lastrar la trayectoria regional y tener repercusiones más amplias para la economía española.
Entre los datos más llamativos del documento figura un retroceso de casi el 49% en la inversión extranjera durante 2025. Los autores del informe y los expertos que lo presentaron en Bilbao subrayan que esta caída supone un «toque de atención» sobre la capacidad del territorio para atraer capital foráneo en un momento de incertidumbres geopolíticas y ajustes globales en cadenas de valor.
"Se aprecia una importante ralentización en el crecimiento industrial, un sector que, no obstante, resiste"
La industria, tradicional pilar vasco, muestra signos de pérdida de dinamismo: la producción industrial retrocedió 0,9 puntos y las exportaciones descendieron 0,5 puntos, según el informe. Aun así, el texto subraya que la actividad industrial mantiene esfuerzo inversor en bienes de equipo, lo que sugiere expectativas de cara al futuro aunque con menor impulso que en ejercicios anteriores.
- Crecimiento del PIB: +2,3% en 2025.
- Inversión extranjera: caída aproximada del 49% en 2025.
- Producción industrial: -0,9 puntos; exportaciones: -0,5 puntos.
El informe también alerta sobre retos persistentes en el mercado laboral. La Memoria recoge señales de que la reforma laboral puede estar mostrando signos de agotamiento y destaca una mayor vulnerabilidad de la población inmigrante frente al desempleo. Estas tensiones en el empleo y en la inversión exterior constituyen riesgos que pueden moderar la contribución del País Vasco al crecimiento nacional si no se abordan con medidas de política económica y de apoyo a la internacionalización.
Para empresas, sindicatos y responsables políticos, el diagnóstico del CES implica dos prioridades claras: reforzar las políticas que faciliten la atracción de inversión extranjera y sostener la modernización industrial, con atención a la internacionalización de las empresas y a la formación laboral para reducir la exposición de colectivos más vulnerables al desempleo.
| Indicador | Variación (2025) |
|---|---|
| PIB | +2,3% |
| Inversión extranjera | -49% |
| Producción industrial | -0,9 p. |
| Exportaciones | -0,5 p. |
En conjunto, el diagnóstico del CES vasco combina una lectura positiva —crecimiento y consumo— con avisos relevantes que convendría incorporar en la agenda económica nacional: la recuperación sostenible exige no solo crecimiento interno, sino también capacidad de atraer inversión externa y sostener la competitividad industrial en un entorno global competitivo.