Trabajar en la calle bajo temperaturas extremas
La ciudad de Lugo ha registrado jornadas con temperaturas que superan los 38,4 ºC, según el testimonio de trabajadores en distintas ocupaciones. Estas condiciones están obligando a empresas y servicios a adoptar medidas para reducir los riesgos de golpes de calor y proteger la salud de quienes desempeñan su labor al aire libre.
Operarios de obras, personal de limpieza municipal y empleados de hostelería coinciden en que las horas centrales del día son las más agresivas. En la estación intermodal, un soldador manifestó estar «bien» mientras soportaba el calor de la calle y del propio equipo; otros miembros del sector describen la situación con palabras más duras.
«No hay Dios que aguante»
La exposición prolongada a altas temperaturas tiene consecuencias directas sobre la salud de los trabajadores y también sobre la actividad económica local: establecimientos hosteleros notan una caída de clientes en las horas centrales, y algunos negocios reducen ventas de productos habituales, como el café.
Medidas de adaptación y prevención
Ante esta situación, algunas empresas en Lugo están reajustando horarios —adelantando o retrasando turnos para evitar la franja de máxima insolación— y suministrando equipamiento pensado para mitigar el calor. Entre las soluciones citadas figura la implantación de pulseras de control térmico, una tecnología originaria de Japón que monitoriza parámetros fisiológicos y ambientales para alertar sobre riesgo de agotamiento o golpe de calor.
- Regulación de horarios para evitar las horas centrales del día.
- Distribución de agua y pausas frecuentes en zonas de sombra.
- Uso de pulseras de control térmico en algunos centros de trabajo.
- Reposición de calzado o ropa laboral más ligera por parte de algunas empresas.
Trabajadores municipales encargados de la limpieza de la muralla relatan prácticas sencillas de autoprotección, como buscar sombra y llevar una botella de agua. Un técnico señala que su empresa le facilitó calzado más fresco; otro empleado, del sector de hostelería, advierte sobre la caída de clientes: «Con este tiempo hay días que vendo tres cafés», lo que evidencia el efecto económico de la ola de calor.
| Sector | Problema principal | Medidas adoptadas |
|---|---|---|
| Construcción | Exposición continua al sol y herramientas que aumentan la temperatura | Ajuste de turnos, pausas frecuentes, pulseras de control |
| Limpieza municipal | Trabajo al aire libre en horarios de máxima radiación | Sombra, agua, cambio de calzado |
| Hostelería | Disminución de clientela en horas de más calor | Toldos, nebulizadores, adaptación de horarios |
Impacto laboral y sanitario local
Los riesgos laborales asociados al calor no son sólo una molestia: pueden derivar en situaciones de gravedad como lipotimias, agotamiento por calor o golpes de calor, especialmente en trabajadores con exposición continua y en tareas físicamente exigentes. La implantación de dispositivos de control y la regulación de horarios forman parte de las respuestas más inmediatas, pero su alcance depende de la voluntad y capacidad de adaptación de pequeñas y medianas empresas locales.
Para los vecinos de Lugo, las consecuencias se perciben en dos planos: por un lado, la salud y seguridad de quienes trabajan al aire libre; por otro, la economía de los negocios que ven reducida su actividad en las franjas más calurosas del día. La combinación de medidas preventivas individuales (beber agua, evitar exposición) y organizativas (turnos, descanso, monitorización) es, de momento, la estrategia aplicada por empleadores y trabajadores para afrontar la ola.
La evolución de las temperaturas marcará si estas adaptaciones permanecen temporalmente o desembocan en cambios más permanentes en la organización del trabajo en la provincia.