Precios en alza y desigualdad entre barrios
El mercado de vivienda de Palma registró en junio un nuevo avance que sitúa el precio medio de la vivienda usada en 5.257 euros por metro cuadrado. Según el informe, esto supone un incremento mensual del 1,7%, un repunte del 2,7% en el último trimestre y una subida interanual del 7,1%.
La evolución coloca a Palma muy por encima de la media española, que se sitúa en 2.823 €/m², y pone de manifiesto la tensión entre demanda y oferta en la capital balear. Factores como el atractivo residencial, el interés internacional y la limitación de nuevos desarrollos explican, según el informe, la presión alcista sobre los precios.
Barrios más caros y más asequibles
La subida no es homogénea: mientras barrios acomodados mantienen precios altos, otras zonas experimentan incrementos porcentuales más acusados. Entre los barrios con mayor valor por metro cuadrado destacan Son Vida y Portixol-Molinar; entre los más asequibles figuran Llevant - La Soledat y Son Oliva - Plaza Toros - Camp Redó.
- Precio medio en la ciudad: 5.257 €/m².
- Distancia respecto a la media nacional: aproximadamente 86% más caro.
- Barrios con mayores subidas interanuales: Llevant - La Soledat (+24,4%), Ciutat Antigua (+14,9%).
La ciudad alcanza un nuevo máximo histórico en el precio medio de la vivienda usada, según el informe.
Para ver la distribución por zonas, el informe detalla valores significativos que sirven de referencia para compradores y arrendatarios. Son Vida continúa como la zona más cara, con 8.477 €/m², aunque registra una ligera caída interanual del 1,8%.
| Zona | Precio (€/m²) | Variación interanual |
|---|---|---|
| Son Vida | 8.477 | -1,8% |
| Portixol - Molinar | 7.589 | +3,0% |
| Ciutat Antigua | 7.170 | +14,9% |
| Llevant - La Soledat | 3.494 | +24,4% |
El informe también destaca barrios en crecimiento como Establiments - Son Sardina, con una subida anual del 16,6%, y zonas tradicionales que consolidan su atractivo para compradores con mayor poder adquisitivo.
Para los vecinos de Palma, estas cifras tienen consecuencias prácticas: mayor dificultad de acceso a la vivienda para jóvenes y familias con ingresos medios, presión sobre el parque de alquiler y una posible aceleración de proyectos de rehabilitación o de promoción de obra nueva en aquellas zonas donde la demanda sigue siendo intensa. Policías locales, servicios municipales y las políticas de vivienda del Consell y del Ayuntamiento deberán seguir de cerca esta evolución para adaptar medidas que reduzcan la brecha entre barrios.