Un inicio de Festa Major con rito, símbolos y termómetros al alza
La Festa Major de Terrassa se puso en marcha este viernes con el encendido del cirio en el atrio del Ayuntamiento y la bajada del Drac de Sant Llorenç hasta el Raval de Montserrat. El rito, vigente desde 1978 y concebido para ahuyentar la lluvia, arrancó esta vez sin precipitaciones y bajo una jornada de altas temperaturas, circunstancia que marcó el pulso del primer acto multitudinario del programa.
La ceremonia estuvo presidida por el alcalde Jordi Ballart y por Marc Galí, impulsor de la recuperación de las fiestas tradicionales, en una invocación dedicada a los patrones Sant Pere, Sant Cristòfol y Sant Valentí. En su intervención, Galí vinculó el presente festivo con su memoria fundacional y recordó a personas ligadas a los inicios del encendido.
“Un recuerdo para los que no están y no pueden estar: Joan Martí, Rosa Mora y Floreal Soriguera, que son quienes iniciaron este encendido. O de otros como Lluís Puig que sigue en el exilio”. — Marc Galí
Cultura popular en el Raval y el Drac desde Sant Llorenç
Tras el encendido, los grupos de cultura popular ocuparon el Raval de Montserrat con bailes tradicionales, en un recorrido que enlazó el atrio consistorial con este espacio central. El Drac de Sant Llorenç se sumó a la llegada al Raval tras su descenso característico por la carretera de Matadepera, subrayando la dimensión simbólica y participativa de un inicio que volvió a reunir a numerosos asistentes.
El acto institucional consolidó el papel de los elementos del bestiario festivo y de las colles locales como protagonistas de una apertura que, año tras año, estructura el arranque de la Festa Major. La presencia del Drac y la coreografía del tejido asociativo reforzaron el carácter identitario de esta primera tarde de celebraciones.
Rasacrucis y ajustes de movilidad en el entorno de la Rambla
En paralelo, Terrassa acogió la 17.ª edición del Rasacrucis, un correbarras ajeno al programa oficial que volvió a concentrar a centenares de jóvenes entre la rambla d’Ègara y el carrer de la Rasa. El recorrido estuvo acompañado por Bloco Baiao, añadiendo ritmo y continuidad a una cita que se ha asentado en el calendario oficioso de la ciudad durante estas fechas.
La organización municipal introdujo ajustes de movilidad vinculados a la afluencia prevista, entre ellos un microbús lanzadera en el entorno de la Rambla. Estos cambios buscan facilitar los desplazamientos durante los puntos de mayor concentración. En días previos, el reparto del pañuelo oficial ya había aportado un primer termómetro del ambiente festivo en calles y plazas.
Claves del primer día: rito, participación y calor
- El encendido del cirio, vigente desde 1978, abrió formalmente la Festa Major en el atrio del Ayuntamiento.
- El Drac de Sant Llorenç descendió hasta el Raval de Montserrat por la carretera de Matadepera, integrándose en el recibimiento popular.
- El Rasacrucis, fuera del programa oficial, reunió a centenares de jóvenes entre la rambla d’Ègara y el carrer de la Rasa, con el acompañamiento de Bloco Baiao.
- Se activaron ajustes de movilidad, incluido un microbús lanzadera alrededor de la Rambla, para gestionar desplazamientos en puntos concurridos.
Agenda y espacios de referencia
Con el pistoletazo de salida, la Festa Major se proyecta sobre los principales ejes del centro urbano. El Ayuntamiento y el Raval se consolidan como polos escénicos de la cultura popular, mientras que la Rambla y sus inmediaciones asumen buena parte de las necesidades logísticas derivadas de la movilidad y de las concentraciones. El calor condicionó el desarrollo de la jornada inicial, plasmando una paradoja recurrente: el rito para espantar la lluvia abrió una edición sin nubes pero con termómetros elevados.
| Elemento | Ubicación | Protagonistas |
|---|---|---|
| Encendido del cirio | Atrio del Ayuntamiento | Jordi Ballart y Marc Galí |
| Bajada del Drac | Carretera de Matadepera hasta Raval de Montserrat | Drac de Sant Llorenç |
| Rasacrucis | Rambla d’Ègara - carrer de la Rasa | Centenares de jóvenes; Bloco Baiao |
Memoria y continuidad de un rito fundacional
El recuerdo a quienes iniciaron el encendido —Joan Martí, Rosa Mora y Floreal Soriguera— y la mención a Lluís Puig subrayaron la dimensión histórica del rito. La continuidad del gesto desde finales de los setenta y su adaptación a cada contexto (este año, con el protagonismo del calor) evidencian la vigencia de una tradición que, más allá del simbolismo, ordena la participación ciudadana y la movilidad del primer fin de semana festivo en Terrassa.