Reservas por debajo de la media histórica y medidas de control
Los embalses de gestión autonómica en la costa gallega muestran una ocupación conjunta del 86,5% de su capacidad, una cifra inferior a las cotas habituales de la última década, que se situaban en torno al 95%. El descenso ha llevado a la Xunta a declarar esta semana la prealerta por escasez moderada en las unidades territoriales asociadas al río Lérez.
El pantano de O Pontillón do Castro, que actúa como embalse de reserva para la ciudad de Pontevedra, mantiene hoy un volumen del 84%, lo que representa una caída de 14 puntos con respecto a la misma fecha del año anterior y está por debajo del 87% registrado en 2022. En el caso del embalse de Eiras, que abastece a Vigo y su comarca, la ocupación es del 87%: pierde 7 puntos respecto al año pasado y acumula descensos más significativos en comparación con ejercicios previos. El embalse de Caldas presenta un nivel del 86%, apenas 2 puntos menos que el ejercicio precedente.
- O Pontillón do Castro: 84%
- Eiras: 87%
- Caldas: 86%
| Embalse | Situación actual |
|---|---|
| O Pontillón do Castro | 84% |
| Eiras | 87% |
| Caldas | 86% |
| Media Galicia Costa | 86,5% |
La decisión de activar la prealerta responde, según la Oficina Técnica de la Sequía, al notable descenso de los caudales del Lérez. Las previsiones meteorológicas para julio, que apuntan a un inicio marcado por las altas presiones y tiempo seco, y una segunda quincena sin cambios significativos —aunque con posibilidad de tormentas localizadas—, han influido en la valoración de riesgos.
En total, la medida afecta a 32 municipios de la provincia. Entre ellos figuran Beariz, Barro, Bueu, Campo Lameiro, Cangas, Cerdedo-Cotobade, A Estrada, Forcarei, A Lama, Marín y Meaño. La prealerta implica que las autoridades deben extremar la vigilancia sobre los caudales y los sistemas de abastecimiento y adoptar medidas de gestión para prevenir problemas de suministro.
Ante la situación, Augas de Galicia intensificará los controles sobre el estado de los embalses, las conducciones y los propios cauces fluviales. La prealerta por escasez moderada permite activar protocolos de seguimiento y, en caso de agravamiento, escalar a niveles superiores de aviso que conllevarían restricciones al uso del agua.
Para los vecinos y ayuntamientos afectados, las implicaciones prácticas son directas: seguimiento riguroso del abastecimiento, campañas de comunicación sobre el ahorro de agua y posibles limitaciones en usos no prioritarios si los niveles siguen descendiendo. Los municipios ribereños y aquellos que dependen de estos sistemas de suministro deberán planificar medidas de ahorro y coordinación con la Xunta y Augas de Galicia.
El descenso acumulado en los últimos años y las oscilaciones respecto a ejercicios previos ponen de manifiesto la vulnerabilidad de los recursos hídricos ante periodos secos. La evolución de los caudales en las próximas semanas será clave para determinar si la prealerta se mantiene o si es necesario adoptar medidas más restrictivas para garantizar el abastecimiento doméstico y los servicios básicos.