El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde, señaló desde Membrilla que la despoblación y la gestión del agua son los dos retos prioritarios que condicionan el futuro de la provincia. En una entrevista reciente, Valverde aseguró que ambos fenómenos están «indisolublemente unidos» y que garantizar la disponibilidad hídrica en el presente y en el futuro es condición para mantener población en el medio rural.
Un vínculo entre recursos hídricos y dinamismo demográfico
El presidente provincial afirmó que si se consigue estabilidad en el abastecimiento y en las políticas hidráulicas, muchas localidades podrán sostener su población y centrar el crecimiento en torno al sector agroalimentario, que representa una parte relevante de la economía provincial. Valverde recordó que ese sector constituye una proporción significativa del producto interior bruto provincial —subrayando su papel central en el empleo y la actividad local— y apeló a la búsqueda de soluciones consensuadas en lugar de confrontaciones territoriales.
"Si somos capaces de garantizar el agua en el presente, y también en el futuro, muchas zonas rurales podrán mantener su población"
El presidente reclamó la ejecución de pactos vigentes y la elaboración de medidas de mayor alcance a escala nacional y regional. En su opinión, existe un acuerdo regional por el agua que no se está aplicando de forma adecuada y un marco de pacto nacional cuya implementación debe convertirse en prioridad para el próximo Ejecutivo central.
Qué significa esto para los vecinos
La relación entre disponibilidad de agua y viabilidad de explotaciones agrícolas tiene consecuencias concretas para municipios como Membrilla y otros núcleos rurales: sin seguridad hídrica, las explotaciones pierden competitividad, disminuye la renta de las familias vinculadas al campo y la emigración hacia áreas urbanas se mantiene o se acelera. La Diputación, según Valverde, trabaja para reducir la brecha de oportunidades entre entornos rurales y urbanos o semiurbanos mediante programas y coordinación con otras administraciones.
- Impacto económico: el sector agroalimentario concentra una parte relevante de la actividad provincial.
- Impacto demográfico: la garantía de recursos hídricos aparece como condición para frenar la pérdida de población.
- Actuación administrativa: la Diputación apuesta por la cooperación interinstitucional y por exigir el cumplimiento de pactos ya acordados.
Valverde insistió en la necesidad de priorizar soluciones por encima de conflictos territoriales o prohibiciones que, a su juicio, no ayudan a resolver problemas estructurales. Reclamó que las políticas hidráulicas se diseñen con visión de futuro para que los agricultores locales puedan contar con la «supervivencia económica de sus explotaciones».
| Problema | Consecuencia | Respuesta propuesta |
|---|---|---|
| Despoblación | Pérdida de servicios y dinamismo local | Programas de emprendimiento y formación; reducir brecha rural-urbana |
| Agua | Riesgo para explotaciones agrícolas y empleo | Aplicación de pactos regionales y un pacto nacional del agua |
Para los vecinos de la provincia, la llamada de la Diputación supone, en la práctica, la exigencia de medidas concretas en distintas escalas: inversiones en infraestructuras hidráulicas, planes de apoyo al relevo generacional en el campo, y acciones de mejora de servicios y conectividad que hagan viable la vida en municipios pequeños. La coordinación con la Junta de Castilla-La Mancha y con el próximo Gobierno de España aparece como indispensable para convertir esos objetivos en realidades tangibles.
En los próximos meses, la atención municipal y comarcal se centrará en conocer qué medidas específicas impulsa la Diputación y cómo los acuerdos pendientes sobre agua se traducen en proyectos y financiación que beneficien a explotaciones y a poblaciones rurales de Ciudad Real.