La empresaria Marta Ortega adquirió en febrero de 2022 el Pazo de Aián, una propiedad histórica situada en la parroquia de Sigrás, en el municipio de Cambre, a apenas 12 kilómetros de la ciudad de A Coruña. La finca, cuyo origen constructivo se remonta al siglo XVI pero con reformas posteriores, ocupa 16.000 metros cuadrados y reúne varias edificaciones cuya rehabilitación comenzó en septiembre de 2023.
Un pazo con capas históricas y escala notable
El inmueble no pertenece al pazo familiar de los Ortega —el Pazo de Ancéis, donde han vivido Amancio Ortega y Flora Pérez— sino que fue una compra realizada por la propia Marta Ortega por un importe aproximado de 3 millones de euros. El Pazo de Aián combina elementos originales del siglo XVI con añadidos neoclásicos y remates del siglo XIX, por lo que su lectura arquitectónica requiere atender a varias épocas.
La disposición actual consta de varias construcciones dentro de la finca: una casa principal de aproximadamente 1.000 m² distribuidos en tres plantas, una vivienda anexa denominada Casa del Jardín de unos 300 m² y al menos una tercera edificación complementaria, todas ellas protegidas por muros de piedra y una arboleda densa.
| Elemento | Superficie aproximada |
|---|---|
| Finca | 16.000 m² |
| Casa principal | 1.000 m² |
| Casa del Jardín | 300 m² |
Impacto local y señales de arraigo
Más allá del dato económico y de la intervención arquitectónica, la operación tiene un componente simbólico: supone la elección consciente de un inmueble gallego por parte de una de las personas más influyentes del país. Para los vecinos de Cambre y la comarca coruñesa, la noticia interroga sobre el futuro uso del pazo, la gestión del entorno y las labores de conservación de un bien con siglos de historia.
- La adquisición fue formalizada en febrero de 2022.
- La reforma comenzó en septiembre de 2023, sin que la información pública detalle plazos de obra ni proyecto técnico completo.
- El inmueble está a 12 km de A Coruña, lo que lo sitúa en el radio de influencia de la ciudad para usos residenciales o institucionales.
Las obras en pazos y bienes patrimoniales habitualmente precisan licencias municipales y salvaguardas vinculadas a planeamiento y patrimonio. La intervención en el Pazo de Aián obliga a compatibilizar la conservación de elementos históricos con las necesidades de habitabilidad contemporánea; esa tensión será determinante para el vecindario y para las administraciones locales implicadas.
En términos prácticos, la existencia de un pazo rehabilitado puede influir en aspectos tangibles de la zona: tráfico de vehículos durante obras, prestación de servicios de mantenimiento y seguridad, y potencial dinamismo en el sector de la construcción y conservación de patrimonio. Los residentes de Sigrás y Cambre seguirán atentos a los permisos municipales y a la forma en que se ejecuten las obras que ya están en marcha.
La compra del Pazo de Aián y su restauración confirman, en cualquier caso, el peso que la provincia de A Coruña continúa teniendo en la vida privada y pública de la familia Ortega, y abren un debate sobre la gestión sostenible y respetuosa de inmuebles históricos próximos a núcleos urbanos.