Obras clave para el plan de vías siguen sin calendario definido
La fase inicial del plan de vías de Gijón, que comienza con el derribo del viaducto de Carlos Marx, permanece sin un calendario claro pese a que hace cuatro meses se rubricó el convenio entre las tres administraciones implicadas: Ayuntamiento de Gijón, Principado de Asturias y Ministerio de Transportes. El proyecto arranca con una inversión consignada de 54,3 millones y contempla la reorganización del entorno de la actual estación provisional de Sanz Crespo.
Desde Adif se informó que la licitación se encuentra “en los trámites necesarios”, una respuesta que no ha disipado la inquietud en la Casa Consistorial, que reclama información sobre fechas de inicio. El Gobierno central había manifestado la intención de que las máquinas comenzaran a trabajar este año, pero por el momento no hay confirmación pública de plazos concretos.
La licitación está "en los trámites necesarios"
La ausencia de un cronograma operativo añade preocupación porque no es un caso aislado: los vecinos y responsables municipales recuerdan antecedentes como los terrenos del Solarón y la estación intermodal, cuya ejecución acumula más de una década de retrasos. Esa trayectoria alimenta la desconfianza y subraya la necesidad de mayor coordinación y comunicación entre administraciones.
- Impacto local: el derribo y la reorganización del entorno afectarán a desplazamientos y a la ordenación urbana próxima a Sanz Crespo.
- Gestión y transparencia: el Ayuntamiento demanda plazos claros y un cronograma que evite falsas expectativas.
- Precedentes: proyectos anteriores en la ciudad muestran demoras que pesan sobre la credibilidad administrativa.
Para los residentes y comerciantes de la zona, la concreción de fechas no es solo una cuestión administrativa: condiciona actividades económicas, movilidad y expectativas sobre la regeneración del entorno ferroviario. La reorganización prevista implica obras de calado en un área ya alterada por la presencia de la estación provisional.
Las respuestas administrativas actuales, limitadas a que la licitación sigue tramitándose, no precisan ni plazos alternativos ni fases intermedias que permitan planificar cortes de tráfico, itinerarios provisionales o actuaciones de mitigación. Esa falta de detalle dificulta también la coordinación con otros proyectos de infraestructura, como los accesos al puerto de El Musel, que la propia ciudad señala como ejemplo de la escasa comunicación entre organismos.
En ese contexto, el Ayuntamiento insiste en la necesidad de que las administraciones habiliten un calendario público, aunque sea flexible, que defina jalones y responsabilidades. Sin fechas ni hitos reconocibles, la población afronta otra etapa de incertidumbre sobre una obra que debería dar paso a la transformación urbana prometida desde hace años.
| Concepto | Dato / Estado |
|---|---|
| Presupuesto inicial | 54,3 millones |
| Convenio firmado por | Ayuntamiento, Principado y Ministerio (hace cuatro meses) |
| Estado de la licitación | "En los trámites necesarios" (Adif) |
Mientras tanto, la ciudadanía y los grupos municipales estarán atentos a cualquier novedad oficial que permita convertir anuncios en fechas concretas. La demanda es clara: sin cronograma público, proyectos de alto impacto social y urbano corren el riesgo de prolongar la inestabilidad y las molestias para los gijoneses.