Un adiós sentido a un sacerdote clave en la vida parroquial
La comunidad católica de Gran Canaria despide a Olegario Peña, sacerdote diocesano que fallece a los 99 años tras más de siete décadas de ministerio en las islas orientales. Su trayectoria, marcada por la cercanía y el trabajo sostenido en barrios de la capital y el norte de la isla, deja una huella reconocida por generaciones de fieles y vecinos.
En el tramo final de su vida, Peña vivió uno de sus anhelos: saludar al papa León durante su visita del mes de junio en la Catedral. Ese encuentro, que llegó como colofón de una biografía dedicada a la atención de las personas y a la vida parroquial, ha sido recordado por quienes lo trataron como un gesto cargado de simbolismo.
Barrios y parroquias donde dejó su impronta
La labor de Olegario Peña se desarrolló en numerosas parroquias de las islas orientales, con una huella especialmente visible en Tamaraceite, Santidad, Bañaderos y San Telmo. En estos destinos recientes, su trabajo se caracterizó por una presencia constante en el territorio y por una atención pastoral sin horarios.
- Impulso a celebraciones y acompañamiento en Tamaraceite, acercando la vida litúrgica a los barrios colindantes.
- Presencia cercana en Santidad y Bañaderos, con atención a quienes tenían más dificultades para desplazarse.
- Servicio continuado en San Telmo, punto neurálgico para la vida religiosa de la capital grancanaria.
Su forma de ejercer el ministerio puso el acento en llegar donde estaba la gente. Su imagen recorriendo los barrios en un Volkswagen Escarabajo azul quedó asociada al sacerdote que se hacía presente en calles, domicilios y encuentros vecinales.
Maestro de vida cotidiana y palabra sencilla
Quienes compartieron parroquia y responsabilidades con él lo describen como un docente de experiencias y humanidad, más allá del aula o de la catequesis. Su manera de comunicar evitaba grandilocuencia y prefería la explicación comprensible para todos, apoyada en la escucha y en el trato diario con las familias.
“Su lema era dejarse en las manos de Dios.”
Las homilías breves y claras, el consejo sereno y un sentido común muy pegado a la realidad cotidiana fueron rasgos repetidos en su perfil. Desde esa proximidad, trató de que las celebraciones y la vida comunitaria fueran accesibles para mayores, enfermos y personas con limitaciones de movilidad.
Un final de camino con reconocimiento público
El reciente saludo del papa León en la Catedral fue percibido como un reconocimiento a una vida de servicio. Para la comunidad que lo conoció, ese momento se convirtió en un cierre significativo a una trayectoria que combinó constancia, sencillez y fidelidad a su labor pastoral.
El ejemplo que deja Olegario Peña se resume en la atención directa, en el acompañamiento sin prisa y en la búsqueda de un lenguaje cercano para explicar la fe. La memoria de su ministerio se conserva en quienes lo trataron, especialmente en los barrios donde su presencia fue más constante.
Una biografía anclada en lo local
Su paso por las parroquias de las islas orientales y su dedicación a núcleos con fuerte tejido vecinal explican el arraigo de su figura. La cotidianeidad de su servicio —visitas, celebraciones en entornos próximos, cuidado de personas vulnerables— forma parte del patrimonio intangible de estas comunidades.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Edad | 99 años |
| Ministerio | Más de siete décadas de servicio |
| Ámbito | Parroquias de las islas orientales |
| Destinos recientes | Tamaraceite, Santidad, Bañaderos, San Telmo |
| Reconocimiento | Saludo del papa León en la Catedral (junio) |
Su legado queda ligado a esos lugares y a quienes fueron testigos de una manera de entender el sacerdocio como servicio constante a pie de calle.