La provincia de Ourense cerró el último año con 48 suicidios, según los datos incluidos en la memoria anual del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga). Esa cifra sitúa a la provincia como la de mayor tasa de suicidio de la comunidad, con 15,7 fallecidos por cada 100.000 habitantes, y contrasta con el registro de un único homicidio en el mismo periodo.
Impacto en los servicios forenses y sanitarios
El volumen de muertes por suicidio ha supuesto una carga notable para la subdirección provincial del Imelga. Los forenses atendieron también 14 fallecimientos por accidentes de tráfico y una única muerte homicida —el crimen machista registrado en O Bolo—, pero fue el suicidio lo que acaparó gran parte de los recursos técnicos y humanos del instituto.
“No recuerdo una cifra tan elevada desde que asumí el cargo en 2007.”
Además de las autopsias, la memoria recoge casi 1.900 actuaciones vinculadas a ingresos en residencias y medidas de apoyo, lo que evidencia que las intervenciones relacionadas con la salud mental ya ocupan un espacio equivalente al de otras áreas tradicionalmente más visibles en la actividad forense.
Factores locales y retos
El informe subraya elementos estructurales que ayudan a explicar la magnitud del problema en Ourense: una población envejecida, la dispersión demográfica y la soledad en numerosos núcleos rurales, que dificultan la detección temprana y la intervención adecuada ante problemas de salud mental.
- Demografía desfavorable: envejecimiento y despoblación en municipios rurales.
- Acceso a servicios: dificultades de cobertura y tiempos de respuesta en áreas dispersas.
- Carga asistencial: aumento de actuaciones forenses y sanitarias relacionadas con salud mental.
Estos factores, combinados, explican en parte por qué Ourense figura con la tasa más alta de suicidios en Galicia y por qué los profesionales ven crecer la actividad ligada a la salud mental.
Consecuencias y demandas
La estadística obliga a repensar la planificación de recursos en salud mental en la provincia: prevención comunitaria, programas de detección precoz, refuerzo de la atención primaria y dispositivos de apoyo en los municipios rurales son líneas de trabajo que especialistas y responsables sanitarios suelen reclamar tras la publicación de este tipo de memorias.
Para los vecinos de Ourense, el informe del Imelga no es solo una suma de cifras: revela una emergencia silenciosa que afecta a familias y comunidades y que exige coordinación entre servicios sanitarios, sociales y municipales para reducir muertes evitables y mejorar la atención a quienes sufren.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Suicidios | 48 |
| Tasa por 100.000 hab. | 15,7 |
| Homicidios | 1 |
| Accidentes de tráfico (fallecidos) | 14 |
| Actuaciones relacionadas con apoyo e ingresos | ~1.900 |
La memoria del Imelga plantea una llamada de atención que competes tanto a las autoridades sanitarias como a los ayuntamientos y a la sociedad civil en su conjunto: la necesidad de estrategias adaptadas al territorio ourensano para prevenir el suicidio y mejorar la atención a la salud mental.