Un problema de salud pública que colma la actividad pericial
La provincia de Ourense cerró el último año con la cifra más elevada de suicidios de toda Galicia: los equipos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) intervinieron en 48 suicidios, una carga de trabajo que su director provincial, Julio Jiménez Féliz, calificó como inusual desde que dirige la subdirección.
Ese volumen sitúa al suicidio como una de las principales problemáticas que afrontan los servicios forenses y sanitarios de la provincia. En términos comparativos, las actuaciones relacionadas con siniestralidad vial se limitaron a 14 fallecidos, mientras que se contabilizó un único homicidio, identificado como el crimen machista ocurrido en O Bolo. En total, la subdirección de Ourense abrió 237 investigaciones sobre defunciones, de las que 114 correspondieron a muertes violentas y 100 a muertes naturales; el resto quedó pendiente de clasificación definitiva.
“El suicidio responde siempre a una realidad compleja y multicausal, por lo que nunca puede atribuirse a un único detonante.”
El perfil trazado por los forenses indica que las edades de las víctimas se movieron entre los 29 y 90 años, con una concentración mayor a partir de los 50 años. Entre los factores concurrentes más señalados aparecen los trastornos psiquiátricos —como la depresión o episodios psicóticos—, junto a crisis vitales, enfermedades sobrevenidas, complicaciones familiares, situaciones de soledad o problemas económicos.
La combinación de esos condicionantes explica, según la subdirección provincial, por qué el suicidio no solo es una cifra estadística sino un desafío de política sanitaria y social que exige respuestas coordinadas entre atención primaria, salud mental, servicios sociales y recursos comunitarios.
Para dimensionar el peso de cada causa y facilitar la lectura, estos son los principales datos forenses del periodo:
| Concepto | Cantidad |
|---|---|
| Investigaciones totales | 237 |
| Muertes violentas | 114 |
| Muertes naturales | 100 |
| Suicidios | 48 |
| Fallecidos en accidentes de tráfico | 14 |
| Homicidios | 1 |
El impacto de estas cifras trasciende el ámbito forense: cada caso implica una respuesta sanitaria, asistencial y social que requiere recursos. La elevada prevalencia entre personas mayores de 50 años obliga a adaptar medidas preventivas y de detección precoz en centros de salud, residencias y dispositivos de atención primaria.
- Detección temprana: priorizar la identificación de trastornos afectivos en consultas y controles rutinarios.
- Atención integrada: mejorar la coordinación entre salud mental, atención primaria y servicios sociales.
- Intervención comunitaria: programas de acompañamiento para personas en riesgo por soledad o precariedad.
La provincia enfrenta un reto tanto en prevención como en fortalecimiento de los recursos de apoyo. Las cifras del Imelga ponen de manifiesto la necesidad de planes locales que combinen intervención clínica, apoyo psicosocial y acciones para reducir los factores de riesgo económicos y sociales que se asocian con estos desenlaces.
Para los vecinos de Ourense, estos datos subrayan la urgencia de reforzar la formación de profesionales sanitarios en detección de riesgo suicida, ampliar la oferta de atención psicológica y consolidar redes de apoyo comunitario que detecten situaciones vulnerables antes de que deriven en tragedia.