Persistencia del problema
La convivencia con aguas fecales, malos olores y plagas se ha convertido en la rutina de varias familias del barrio de San Francisco, en Las Palmas de Gran Canaria. El caso de una vecina, cuya familia soporta estas condiciones desde hace tres años, pone de manifiesto una problemática que no solo afecta a la salubridad, sino también a la integridad física y psicológica de los residentes.
Los desbordamientos se producen con frecuencia en las zonas comunes anexas a las viviendas —pasillos y un patio— a través de dos alcantarillas y un sumidero. Tras cada episodio, la suciedad se seca y los residentes se ven obligados a limpiarla con guantes, mascarillas y bolsas en los pies para evitar el contacto directo, ya que la situación vuelve a repetirse en un ciclo persistente.
Estado constructivo y riesgo estructural
Los bloques afectados muestran deficiencias estructurales apreciables: paredes agrietadas, huecos entre suelos y muros y hundimientos puntuales en los inmuebles. La vivienda de la vecina en cuestión sufrió un hundimiento de 80 centímetros, que motivó un gasto aproximado de 2.000 euros en trabajos de relleno. La antigüedad de los edificios, construidos en 1966, y la complicada orografía del terreno, según vecinos activos en la reivindicación, son factores que explican el deterioro acelerado.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Bloques concentrados | 5 |
| Plantas | Entre 5 y 7 |
| Viviendas | 571 |
| Año construcción | 1966 |
Impacto sobre la salud y la convivencia
Más allá del daño material, los residentes denuncian un desgaste psicológico notable. La acumulación de excrementos, el olor persistente y la presencia de cucarachas deterioran la calidad de vida y agravan el estrés. Una vecina relató el agotamiento físico y mental que sufre y la desesperación que le lleva a plantearse abandonar el barrio.
"Estoy en un punto psicológico en el que dije: ‘Me meto en una casa de okupas y me voy de aquí'"
Los episodios de desprendimiento son ya habituales: mientras subía por las escaleras con su hijo, a la afectada le cayó un trozo de hormigón, dejándola cubierta de polvo. Otro vecino, implicado en la movilización vecinal, atribuye el deterioro a la combinación de antigüedad y ladera original sobre la que se asentaron las construcciones. "Donde estamos ahora era una loma", señala como explicación de la inestabilidad.
Reivindicaciones y contexto urbano
Los vecinos recuerdan que otras zonas de la ciudad han recibido obras de reposición, como Las Rehoyas o Tamaraceite, y reclaman un tratamiento similar para su barrio. La demanda incluye intervenciones en saneamiento, reparación estructural y medidas sanitarias para controlar plagas. Hasta ahora, la respuesta ha sido insuficiente y las familias perciben que las actuaciones se han demorado o han sido parciales.
- Problema principal: desbordamientos de aguas residuales en zonas comunes.
- Consecuencias: plagas, malos olores, gasto económico en reparaciones y estrés psicológico.
- Exigen: rehabilitación integral del saneamiento y refuerzo estructural de los edificios.
La situación en San Francisco plantea cuestiones sobre la gestión urbana y la protección de grupos vulnerables que conviven en barrios envejecidos. Para los vecinos, la urgencia es doble: corregir el riesgo sanitario inmediato y encarar una intervención estructural que impida que episodios como hundimientos y desbordamientos se repitan en el futuro.